Devoción noveldense
Rozando ya los cincuenta, me tocó abandonar Novelda antes de los quince años, regresando desde entonces solo eventualmente.
Torretriangular a veces me supone una especie de "regreso a la infancia", en especial cuando, a veces, se tratan asuntos relacionados con el Novelda que conocí en la infancia. Probablemente existirán otros internautas nostalgicos, como yo; con ellos y con los actuales residentes de Novelda, me reconforta compartir un sentimiento tan arraigado entre nosotros, por dispersos o lejanos que estemos, como es la devoción a la Santa.
Me anima muchisimo en las horas más bajas, el aferrarme a este sentimiento, vivido desde la primera infancia, y el estimulo que me supone la fidelidad de esta mujer, personaje mundialmente conocido en la cultura occidental -María Magdalena-, a una Persona condenada a muerte y desautorizada por el poder establecido, saltandose todos los convencionalismos y normas para "acompañar" a el Reo de muerte hasta el fin, en especial cuando la vida te va haciendo descubrir las toneladas de falsedad, adulación, apariencia, traición, olvido, etc....
Me siento orgulloso de ser noveldense, de sentirme cobijado por "su constante y fiel protección", como dice su himno.
Y me alegra compartir esta intima vivencia en voz alta, cuando a veces tanto tememos el singularizarnos o ser catalogados con etiqueta alguna.
Es algo más que una diminuta figura de madera... Es "La Santa", es un trozo de nuestro corazón, es un incentivo de decisión, de ternura, de fidelidad a los amigos.... y no solo cada segunda quincena de julio, sino durante todo el año.
En consonancia con todo lo expresado, me siento en la obligación de agaradecer a quien corresponda, la iniciativa de la restauración del Santuario, así como la financiación del proyecto.