He recibido una preciosa carta.
Tenngo desde hace muchos años un niño apadrinado. Se ha hecho mayor y ahora ya no tiene derecho a recibir mi ayuda. Ahora tengo a otro niño de Sudán. Vive en una casa de adobe, conun techo de barro y paja. Se lla ma Mohamed Ibrahim. El nuevo plan es construir pozos de agua, ya que tienen que recogerla a cinco kilómetros. Para ir al colegio también tarda una hora en llegar. Me ha mandado una foto y un dibujo de su familia.
Pero la carta que más me emocionó ayer, fue la del otro niño. Mutee Elmubarak Ibrahim. Me ha mandado una carta agradeciendome que aunque tiene que dejar la escuela, por lo menos su madre tiene los pies curados, ¡Tienen agua!
Dentro de la carta una flor de su región y un te quiero. Estoy en Plan España, y me informan mensualmente de todos los avances. Ahora, con esto, y otras cosas como la protectora y médicos sin fronteras y yo en el paro, me supone un sacrificio. Lo malo es que no soy capaz de dejar todo esto, y menos a mi nuevo niño. He tenido que hacer algo de lo que me creía incapaz; fumar muy poco para poder seguir con esto. (Aparte de otras cosas). Tengo la chaqueta un poco vieja, pero pienso no cambiarla hasta que se me rompa del todo. Consumir lo que no te hace falta, es quitarle a un niño su pan y su educación. Amén.