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Novelda .::Torre Triangular::.
 
2010-03-20 13:31:41
Glober
(Karma: 2)

Luis Roldan sale de la cárcel.

Luis Roldán queda hoy oficialmente en libertad después de 15 años de cárcel. El Supremo lo condenó en su día a 31 por los delitos de cohecho, malversación, estafa, falsificación y fraude fiscal. Pero la reforma del Código Penal y su buena conducta en prisión han posibilitado que sólo cumpla la mitad del castigo. Para él, que siempre reconoció sus delitos, tres lustros son bastante escarmiento.

“Sobre todo cuando no he recibido ningún trato de favor. Desde el primer momento, en contra de lo que ha sucedido con otros, me aplicaron las normas penitenciarias excediéndose en el celo. He tenido que conseguir mis derechos a base de escritos de mis abogados y de decisiones judiciales. Para nada he sido un preso consentido ni privilegiado”, asegura el ex presidiario.

Roldán acude a la cita en el restaurante Txistu de Madrid. Oculta su mirada tras unas gafas de cristales negros y luce un jersey Lacoste de color rosa y una gorra de cuadros muy british. Me fijo en su interior y, efectivamente, tiene escrita la leyenda: made in England. El ex director de la Guardia Civil me cuenta que la gorra tiene su historia: “Me la regaló uno de mis guardianes de cuando estuve 306 días encerrado en dos pisos de París. Paesa quería que me hiciera unas fotografías para falsificar un pasaporte argentino a mi nombre y tenía que ir a un estudio fotográfico. Me la dio para que pasara desapercibido. Ese pasaporte fue el que luego usé para registrarme en el hotel de la zona de tránsito del aeropuerto de Bangkok antes de mi entrega”.

Roldán ha cumplido su condena, pero los 11 millones de euros del botín procedente de los fondos reservados y de las comisiones por obras nunca fueron recuperados por la Justicia. Tampoco un piso de lujo que había comprado en París, situado a unos 200 metros de la Torre Eiffel, y un chalé en la isla caribeña de San Bartolomé. El rastro del dinero robado se perdió en agosto de 1994, en un banco de Singapur, poco después de que el ex director de la Guardia Civil emprendiera su fuga. El espía y colaborador del Ministerio del Interior Francisco Paesa le salvó el dinero utilizando el “método del helicóptero”, moviendo los fondos por medio mundo.

Roldán se entregó a la Policía española un año después en el aeropuerto de la capital tailandesa, pero el dinero se había difuminado.

-¿Quién se quedó el botín?, le pregunto ahora.

-“Paesa ya se lo reconoció a usted en París cuando lo encontró y lo entrevistó para Interviú. Él se quedó con el dinero de las cuentas de Suiza y con lo obtenido de los inmuebles en el extranjero. Le puedo asegurar que ni tengo piso en París ni residencia en el Caribe. Vivo en un modesto piso con lo justo. Sé que a mucha gente le costará creerlo, pero es así. Lo comprobarán dentro de cinco años, cuando vean que vivo como hoy”.

El desaparecido

El espía Paesa desapareció del mundo de los vivos en 1998 cuando, tras publicar una esquela en el diario El País, se hizo el muerto. Después de una ardua y larga investigación periodística lo encontré en París en diciembre de 2005. Me dijo que le quedaba un remanente del dinero de Roldán, pero éste asegura que jamás se puso en contacto con él ni recibió un céntimo. El dinero despareció con Paesa, pero ni la Policía ni la Justicia lo incomodaron. Incluso, ni después de mi entrevista.

Se me ocurre comentarle a Roldán que la Policía española durante todo ese tiempo se ha visto impotente para dar con el botín y muestra su enfado. “No lo ha encontrado porque no ha querido. Estoy convencido de que el ministro Juan Alberto Belloch pactó con Paesa el blanqueo de sus causas judiciales y el pago con fondos reservados de 300 millones de las antiguas pesetas a cambio de mi entrega. Una vez en la cárcel, a nadie le ha interesado buscar el dinero ni preguntarle a Paesa dónde lo guardó”, acusa.

A Roldán no le falta razón. Paesa cerró todas sus causas judiciales antes de desaparecer y hace un par de años renovó sin problemas su pasaporte en el consulado español en París. La Fiscalía Anticorrupción mantiene que un supuesto delito de blanqueo de dinero ha prescrito, pero no los de encubrimiento o cooperación. “Paesa estuvo entonces protegido y lo sigue estando ahora. Si no, no se entiende que ningún juzgado lo haya citado a declarar. Tampoco me han llamado a mí para que explique dónde puede estar el dinero”.

¿Que si tiene protectores? Que le pregunten al comisario González y a José Enrique Serrano, en aquellos años el hombre de confianza de Narcís Serra en la Vicepresidencia del Gobierno”.

El Paesa de las mil caras –agente secreto, mercenario, aventurero, estafador y gigoló– también reúne la categoría de testigo negativo. Para sus supuestos protectores, cuanto más alejado esté el espía de España, mejor para ellos. Y si, además, pasó como muerto durante un tiempo, muchísimo mejor.

“No me arrepiento”

Roldán, que reconoció sus delitos desde que pasó a disposición judicial, se convirtió en el chivo expiatorio de la corrupción del felipismo. Él lo asume con resignación. Cuando tuve la ocasión de entrevistarlo en París antes de su fuga me dijo aquello de: “Me pego un tiro o tiro de la manta”. Ahora, 16 años después, reconoce que otros, en referencia al Gobierno de Felipe González, tenían una manta más grande que la suya para tapar lo que él dejaba al descubierto. “De poco sirvieron mis denuncias, pero no me arrepiento de nada”.

Una de aquellas denuncias fue la de la elaboración del Informe Crillón contra el entonces banquero Mario Conde, cuya figura emergente preocupaba al Gobierno socialista. Roldán recibió de Vicepresidencia los fondos reservados para pagar a la agencia Kroll. Ya lo señaló en el Tribunal Supremo, pero sigue insistiendo en que el dinero se lo entregó José Enrique Serrano, el actual jefe de Gabinete en La Moncloa del presidente Zapatero.

Totalmente aislado

A Roldán el felipismo no le perdonó que le echara un pulso durante todo un año y lo sometió a un régimen penitenciario severísimo. Durante una década le reservó para él solo todo un módulo carcelario en la prisión de mujeres de Brieva (Ávila), según la versión oficial, por seguridad. Aquella medida y la presencia de un equipo de Geos, que lo vigilaba día y noche en el interior de la cárcel, fueron defendidas en la Comisión de Interior del Congreso, el 17 de marzo de 1995, por quien entonces era un joven y desconocido diputado llamado José Luís Rodríguez Zapatero. Lo justificaba con el siguiente argumento: “Queremos garantizar la seguridad de un presunto delincuente que tiene una imputación gravísima de delitos que han causado un impacto terrible en la opinión pública”.

El ex director de la Guardia Civil conocía personalmente a Zapatero de una reunión en el Ministerio del Interior a la que asistieron la cúpula del departamento y los diputados de la Comisión de Interior. El entonces ministro Corcuera le preguntó, refiriéndose a Zapatero: “¿Quién es ese pipiolo?”.

No tiene desperdicio la entrevista, él sabe mucho de toda la corrupción del psoe.
-13 dar voz eliminar
2010-03-20 16:57:36
increible!!...
increible!!...
+1 dar voz eliminar

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