Nissan ha anunciado el cierre de su planta insignia en Oppama, Japón, como parte de una estrategia para reducir costos y optimizar su producción. Este proceso se llevará a cabo al finalizar el año fiscal 2027, es decir, en marzo de 2028. La producción de todos los modelos anteriormente fabricados en Oppama se trasladará a la planta de Nissan Motor Kyushu, ubicada en la prefectura de Fukuoka.
Cierre de una planta emblemática
La planta de Oppama ha sido un símbolo importante para Nissan, donde se lanzó el auto eléctrico Leaf en 2010, marcando un hito frente a sus competidores. Ivan Espinosa, el nuevo director ejecutivo, describió la decisión como extremadamente difícil, refiriéndose a la planta como un « icono de Nissan ». Prometió que los empleados recibirán un trato justo, con opciones de traslado a otras instalaciones o trabajos en la región, en coordinación con el sindicato laboral. Actualmente, la planta emplea a 2,400 personas.
Desafíos y reestructuración
Espinosa indicó que este paso es crucial para afrontar los retos actuales y construir un futuro sostenible. En una conferencia de prensa, destacó que la compañía está considerando la posibilidad de vender el terreno de la planta o destinarlo a otros usos, aunque no proporcionó detalles específicos. A pesar de esto, reafirmó que la decisión de cerrar la planta permanece inalterada.
Impacto de las políticas económicas
La decisión de cerrar esta planta no fue inesperada. Nissan, conocido por su gama de modelos Infiniti y el compacto March, ha estado reestructurando sus operaciones para aumentar su rentabilidad, lo que incluye la consolidación de sitios de producción. La compañía ha señalado que las políticas arancelarias implementadas durante la administración de Donald Trump han afectado su rentabilidad. A principios de este año, Nissan anunció la reducción de aproximadamente el 15% de su fuerza laboral global, lo que equivale a cerca de 20,000 empleados, incluyendo una reducción de 9,000 puestos comunicada el año pasado, afectando también a China.
Resultados financieros preocupantes
La empresa ha reportado pérdidas significativas, influenciadas por la caída de ventas de vehículos en China y otros mercados, altos costos de reestructuración y un aumento en los inventarios. En el año fiscal que terminó en marzo, Nissan reportó una pérdida de 670,9 mil millones de yenes (aproximadamente 4,5 mil millones de dólares), en contraste con una ganancia de 426,6 mil millones de yenes del año anterior. Espinosa asumió el cargo tras la renuncia de Makoto Uchida, quien dejó su puesto en respuesta a estos resultados negativos.
Reducción de capacidades de producción
A principios de año, Nissan anunció que reduciría su número de plantas de 17 a 10 para formar un negocio más ágil y resistente. Aunque no especificaron cuáles serían las fábricas cerradas, confirmaron que incluirían algunas en Japón y que la capacidad de producción se disminuiría de 3,5 millones a 2,5 millones de unidades. La reciente decisión sobre la planta de Oppama marca la culminación de estos cierres en el país.
El futuro de Nissan dependerá de su capacidad para adaptarse a un entorno económico cambiante y a la presión de la competencia global. La reestructuración y la optimización de sus operaciones serán claves para su recuperación y sostenibilidad en el mercado.


