El impulso del presidente Donald Trump por reconfigurar el orden económico global en favor de Estados Unidos está alterando una de las bases de su supremacía desde la Segunda Guerra Mundial: el papel indiscutible del dólar como moneda de reserva mundial.
El dominio del dólar en la economía global
Esta posición privilegiada se refleja en que el dólar se utiliza en aproximadamente el 90% de las transacciones de divisas y en cerca del 50% del comercio global, además de representar casi el 60% de las reservas mantenidas por gobiernos de todo el mundo. Esta dominancia permite a Washington mantener déficits presupuestarios significativos y a los consumidores estadounidenses gastar más de lo que ganan, todo ello financiado por inversores extranjeros que buscan activos denominados en dólares, adornados con el lema « En Dios Confiamos ».
Desconfianza creciente
Sin embargo, la confianza en el dólar está empezando a desvanecerse. En 2022, las restricciones impuestas por la administración Biden a Rusia tras la invasión de Ucrania iniciaron una primera ronda de diversificación. Si Estados Unidos pudo excluir a la undécima economía del mundo, tan arraigada en los mercados de petróleo, ¿quién está realmente a salvo? La Gran Inflación y una trayectoria fiscal en deterioro han incrementado las dudas sobre la excepcionalidad económica estadounidense. Recientemente, el desorden en la campaña de aranceles de Trump provocó un debilitamiento inusual en el valor del dólar y en los bonos del Tesoro de EE. UU., que sufrieron una caída del 10% en el primer semestre del año, el peor desempeño en este período desde 1973.
Consecuencias para el futuro financiero
El discurso de « vender América » se está volviendo difícil de contener. Los bancos y corredores están viendo un aumento en la demanda de productos monetarios que evitan el uso del dólar, y algunas de las familias más ricas de Asia están reduciendo su exposición a activos estadounidenses, citando la imprevisibilidad generada por los aranceles de Trump. Incluso países aliados como los europeos están considerando oportunidades para erosionar la dominancia del dólar.
Perspectivas alternativas
Aunque algunos líderes, como Jamie Dimon de JPMorgan Chase, afirman que Estados Unidos sigue siendo la nación más próspera e innovadora, otros expertos advierten sobre los riesgos. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, intenta convencer a los inversores de que la política de un dólar fuerte continúa, pero la realidad es que la mayor fortaleza relativa del dólar es la ausencia de un competidor sólido que amenace su posición en el orden monetario global.
La posibilidad de un mundo multimonetario
Con la creciente discusión sobre una « momento euro global », se plantea que la moneda común europea podría tener un papel más significativo. Sin embargo, la historia ha demostrado que la unión europea lucha por avanzar de manera coherente, dejando a sus instituciones demasiado fragmentadas para crear mercados que rivalicen con los de EE. UU. Mientras tanto, el gobernador del banco central chino promueve su moneda como una opción, aunque los controles de capital en China siguen dificultando la libre circulación de activos.
Impacto en la economía estadounidense
Un dólar menos hegemónico afectaría la capacidad geopolítica de Estados Unidos. Los costos de mantener bases militares en el extranjero aumentarían y las sanciones económicas perderían eficacia. La vigilancia de actividades financieras ilícitas también se complicaría, ya que las transacciones fuera de las redes basadas en el dólar no serían visibles para los responsables políticos estadounidenses.
Retos para el futuro
El economista Barry Eichengreen ha calculado que si EE. UU. se retira del escenario global, la participación del dólar en las reservas de aquellos que dependen de su seguridad podría disminuir hasta 30 puntos porcentuales. Esto podría resultar en un aumento de las tasas de interés a largo plazo, lo que repercutiría en los costos de los préstamos y en las hipotecas, impactando la economía de manera significativa.
Reflexiones finales
La situación actual resalta la necesidad de que las autoridades estadounidenses reconozcan el valor que representa tener el dólar como moneda de reserva. La falta de confianza en el dólar podría llevar a una era de competencia monetaria que alteraría las dinámicas económicas tanto dentro como fuera de EE. UU. A medida que el mundo se transforma, la pregunta persiste: ¿está Estados Unidos preparado para enfrentar el reto de un sistema monetario que podría ser más diverso y complejo?



