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La amenaza de un billón de toneladas: ¿está en peligro el futuro de los minerales críticos?

La amenaza de un billón de toneladas: ¿está en peligro el futuro de los minerales críticos?

En el mundo de la minería, la percepción común es que se trata de extraer minerales valiosos. Sin embargo, la realidad es bastante diferente. La mayoría del material que los mineros extraen del suelo es, en realidad, desecho. Esto incluye primero la capa de sobrecarga, que es el material inútil que debe ser removido para acceder al mineral, y luego los relaves, que son los residuos que quedan después de procesar el mineral para extraer sus elementos útiles. Para obtener una pequeña cantidad de oro, a menudo es necesario remover una cantidad de material equivalente al peso de la Torre Eiffel.

Desafíos del manejo de residuos mineros

La gestión de estas enormes cantidades de residuos —que ya superan el billón de toneladas y se espera que se dupliquen para 2050— se ha convertido en uno de los principales retos para acceder a los minerales críticos que el mundo necesitará en las próximas décadas. Los deslizamientos de tierra y las acumulaciones de residuos pueden sepultar o atrapar a los trabajadores, contaminar fuentes de agua y dificultar el acceso a depósitos valiosos. Además, el cambio climático está provocando patrones de lluvias más intensos, lo que desestabiliza aún más la frágil estructura de estas montañas de roca.

El caso de la mina Grasberg

Un trágico ejemplo de esta situación ocurrió recientemente en Grasberg, la segunda mina de cobre más grande del mundo, ubicada en la parte indonesia de la isla de Nueva Guinea. En septiembre, 800,000 toneladas de barro y roca se deslizaban a través de túneles subterráneos, resultando en la muerte de dos personas y dejando a cinco desaparecidos. La actividad en la mina, que representó aproximadamente el 3.5% de la producción mundial de cobre y el 1.8% de oro el año pasado, se detuvo y no se reanudará hasta 2027, según informó su operador, Freeport McMoRan Inc.

El papel del agua en las catástrofes mineras

Si bien todavía es temprano para identificar las causas del desastre, un factor evidente es el agua. Grasberg es uno de los lugares más húmedos del planeta, con una carretera de acceso que llega a recibir más de 12 metros de lluvia al año. Aunque la cavidad subterránea donde ocurrió el deslizamiento está muy por debajo de la profundidad del pozo abierto de 550 metros, la lluvia penetra inevitablemente en las capas más profundas, creando fisuras en la roca. Este proceso se intensifica por las frías temperaturas de los altos de Papúa.

El conocimiento de los mineros sobre los riesgos

Los mineros son conscientes de estos riesgos. Debido a la alta peligrosidad de la actividad, se invierte considerablemente en entender y monitorear las pendientes que sostienen los residuos y las paredes de las minas. Sin embargo, la alarmante cifra de 45 fallas de presas de relaves en la última década señala una grave deficiencia en nuestros sistemas de seguridad. Esta cifra podría ser aún peor, considerando que la cantidad de material desechado es mayor que nunca.

La problemática de los relaves

La situación es particularmente crítica en los aproximadamente 35,000 sitios donde se acumulan estos relaves. Este desecho es problemático porque ya ha sido procesado, lo que incrementa la concentración de elementos tóxicos y lo convierte en una mezcla inestable. Cuando los depósitos minerales se agotan, pocas empresas quieren asumir la responsabilidad de gestionar estas pilas durante décadas, dejando a menudo la carga a los gobiernos, que a veces contratan nuevas compañías para extraer un poco más de mineral.

Casos recientes de desastres en relaves

Un ejemplo reciente ocurrió en Zambia, donde la embajada de Estados Unidos ordenó la evacuación de su personal en la ciudad minera de Kitwe tras el colapso de una presa de relaves operada por Sino-Metals Leach Zambia Ltd. en febrero. Este desastre, catalogado como uno de los peores de la historia, contaminó comunidades cercanas con arsenico, cianuro y uranio. A pesar de las afirmaciones de la empresa y del gobierno sobre una exageración de la situación, el problema es evidente.

Perspectivas futuras y retos en la minería

Las perspectivas no son halagüeñas. La calidad de los depósitos minerales ha ido disminuyendo en los últimos años —hasta un 40% en el caso del cobre desde 1991, según BHP Group Ltd.—, mientras que la cantidad de sobrecarga que debe ser removida está en aumento. Esto significa que estamos extrayendo más material del que realmente necesitamos. En 2023, se registró un récord de 28.74 mil millones de toneladas removidas.

Minerales como el cobre, litio y tierras raras se consideran esenciales para la transición hacia energías limpias. A medida que los rivales geopolíticos buscan localizar sus cadenas de suministro, la demanda probablemente aumentará. Las regulaciones más estrictas incrementarán costos que ya son altos, limitando aún más la oferta que el mundo necesita.

Conclusión

El manejo de los desechos mineros es un desafío que está destinado a empeorar si no se toman medidas adecuadas. La historia de la minería revela que las previsiones climáticas a menudo se basan en registros históricos, ignorando la nueva realidad que enfrentamos. Para quienes viven cerca de estas operaciones mineras, las próximas décadas podrían ser un periodo de incertidumbre y riesgo continuo.

Miguel

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