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Miles de millones en juego: cómo la guerra en Oriente Medio amenaza los intereses económicos de China

Miles de millones en juego: cómo la guerra en Oriente Medio amenaza los intereses económicos de China

Los recientes aumentos en los precios del petróleo, junto con la intensificación del conflicto en Oriente Medio, están elevando las apuestas económicas para China. Este lunes, el costo del petróleo alcanzó niveles que no se registraban desde hace cuatro años, justo una semana después de que Estados Unidos e Israel iniciaran ataques contra Irán, un socio financiero clave para China. Las hostilidades han interrumpido casi por completo el tráfico a través del estrecho de Ormuz, una ruta esencial para la energía y los bienes que China necesita.

Consecuencias del conflicto en la economía china

China enfrenta serias pérdidas en caso de que el conflicto se expanda. En los últimos años, Irán se ha consolidado como una fuente de petróleo económica para el país. Además, en todo el Medio Oriente, China ha encontrado gobiernos interesados en sus conocimientos en energías renovables y tecnología. Al igual que muchas naciones, China ha llegado a depender del suministro de petróleo y gas de esta región.

La importancia del Medio Oriente para China se ha acentuado en el último año, especialmente ante la creciente rivalidad comercial con Estados Unidos, lo que ha limitado sus exportaciones al mercado estadounidense, anteriormente su principal destino. Por otro lado, los Emiratos Árabes Unidos se han convertido en el mercado de más rápido crecimiento para los automóviles chinos, y la demanda de acero por parte de Arabia Saudita y sus vecinos se ha duplicado. En 2025, las exportaciones de China al Medio Oriente crecieron casi el doble que las destinadas al resto del mundo.

Inversiones chinas en la región

Las inversiones chinas en el Medio Oriente también están en aumento, superando cualquier otra región. Dan Wang, director de Eurasia Group en China, menciona que entre 2019 y 2024, China ha invertido 89 mil millones de dólares en este territorio.

Sin embargo, estas relaciones comerciales están bajo amenaza debido a los ataques militares de Estados Unidos e Israel a Irán, mientras que Irán responde atacando puertos, barcos, oleoductos y otras infraestructuras críticas en la región. El transporte marítimo, que incluye no solo energía sino también mercancías en grandes buques portacontenedores, está en peligro.

  • La porción de la cartera global de préstamos y ayudas de China al Medio Oriente se duplicó al 10% en 2023.
  • Instituciones financieras estatales han extendido préstamos a refinerías y puertos.

Proyectos de infraestructura y tecnología

En Catar, bancos chinos están financiando la expansión de una instalación de producción de gas natural licuado. El gigante petrolero estatal chino Sinopec participa en este proyecto, que fue atacado la semana pasada. Asimismo, empresas chinas han financiado y operan infraestructuras en puertos como el de Haifa en Israel y el puerto Khalifa en los Emiratos Árabes Unidos.

China también es el mayor inversor en proyectos de desalinización en el Medio Oriente, donde el agua potable es escasa. La Corporación de Construcción de Energía de China ha estado detrás de la mayoría de estos proyectos en países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Omán e Irak.

El impacto en las empresas chinas

Grandes empresas tecnológicas chinas como Huawei, Alibaba y Tencent han establecido oficinas en Dubái, centro de finanzas e intercambios internacionales. Algunas marcas de teléfonos inteligentes chinas están ganando una participación de mercado significativa en la región, justo después del gigante surcoreano Samsung.

No son solo las grandes corporaciones las que buscan oportunidades en el Medio Oriente. Haiyang Zhang, una emprendedora china que se mudó a Dubái, ha comenzado un negocio para ayudar a inversores chinos a expandirse en la región, aunque expresa preocupación por los efectos de un conflicto prolongado.

Desafíos actuales y la respuesta de China

Tras el inicio de los ataques, varias empresas chinas en el Medio Oriente han instruido a sus empleados a trabajar de forma remota. Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China ha reportado la evacuación de más de 3,000 ciudadanos chinos de Irán y ha condenado los bombardeos.

La seguridad energética de China depende en gran medida del petróleo del Medio Oriente, importando más de la mitad de su crudo de esta región, siendo Irán un proveedor clave. Sin embargo, con el aumento de los costos globales del petróleo, China se enfrenta a la presión de encontrar fuentes alternativas, que podrían resultar mucho más caras que el petróleo iraní.

A pesar de sus profundos vínculos financieros, China está expuesta a los mismos riesgos que otras naciones dependientes de esta región. En medio de la escalada del conflicto, los esfuerzos diplomáticos del país han incluido conversaciones con Irán, Omán, Israel y Arabia Saudita.

El tráfico en el estrecho de Ormuz ha disminuido drásticamente debido a las amenazas de Irán, afectando no solo el transporte energético, sino también el de mercancías. Empresas como Cosco y Maersk han suspendido rutas críticas en la zona.

En este contexto, Zhang observa que la evacuación de empresas americanas podría representar una oportunidad para los inversores chinos, sugiriendo que su interés en la región es más sólido que el de sus contrapartes estadounidenses.

La situación actual refleja un delicado equilibrio entre oportunidades de negocios y riesgos geopolíticos, lo que plantea interrogantes sobre el futuro de las inversiones chinas en Oriente Medio.

Miguel

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