La economía de China parece haber experimentado un enfriamiento en el segundo trimestre del año, tras un inicio sólido. Las tensiones comerciales con Estados Unidos han contribuido a presiones deflacionarias, lo que ha llevado a anticipar la necesidad de un mayor estímulo por parte de Pekín. Aunque la segunda economía más grande del mundo ha esquivado un desaceleramiento pronunciado gracias a una frágil tregua comercial y políticas de apoyo, los mercados se preparan para un segundo semestre complicado, marcado por la caída de las exportaciones, una demanda del consumidor débil y un persistente declive en el sector inmobiliario.
Proyecciones de crecimiento
Según una encuesta de Reuters realizada a 40 economistas, se espera que el crecimiento del PIB en el periodo de abril a junio sea del 5.1% interanual, una reducción respecto al 5.4% del primer trimestre. Este ritmo de crecimiento aún supera la proyección del 4.7% anticipada en abril y se alinea con el objetivo oficial de alrededor del 5% para todo el año.
Expectativas de estímulo
Los inversores están atentos a posibles medidas de estímulo que podrían ser anunciadas en la próxima reunión del Politburó a finales de julio, evento que podría definir la política económica para el resto del año. Analistas de Société Générale mencionan que el crecimiento del PIB del segundo trimestre debería superar el 5%, aunque se prevé que este se desacelere al 4.5% en el tercer trimestre y al 4.0% en el cuarto, reflejando un entorno económico cada vez más complicado.
Factores que afectan la economía
Ting Lu, economista jefe de Nomura para China, destaca que hay varios elementos que contribuyen a la caída en la demanda. Entre ellos se encuentran la disminución de las exportaciones debido a los aranceles estadounidenses, la reducción de los incentivos para el consumo, las medidas de austeridad y una prolongada crisis en el sector de la vivienda.
- Caída de las exportaciones por aranceles
- Desvanecimiento de los incentivos al consumo
- Austeridad fiscal
- Problemas persistentes en el sector inmobiliario
Perspectivas a largo plazo
Para 2025, se estima que el crecimiento del PIB en China se reduzca al 4.6%, por debajo del objetivo oficial, y se espera que continúe disminuyendo hasta el 4.2% en 2026. En términos trimestrales, se prevé que la economía haya crecido un 0.9% en el segundo trimestre, en comparación con el 1.2% del primer trimestre.
Medidas de estímulo y deflación
El gobierno ha incrementado el gasto en infraestructura y los subsidios al consumo, además de mantener una política monetaria expansiva. En mayo, el banco central redujo las tasas de interés y aumentó la liquidez como parte de los esfuerzos para mitigar el impacto de los aranceles comerciales. Se espera que el banco central continúe con ajustes, como una posible reducción de 10 puntos básicos en la tasa de referencia en el cuarto trimestre.
A pesar de estas medidas, los analistas advierten que el estímulo por sí solo podría no ser suficiente para combatir la deflación, que alcanzó sus niveles más bajos en casi dos años en junio. Se anticipa que el deflactor del PIB de China, que mide los precios de bienes y servicios, continúe su caída, marcando nueve trimestres consecutivos de descenso, la racha más prolongada desde 1993.
Reformas necesarias
Con el fin de revitalizar la economía, crece la expectativa de que China acelere las reformas del lado de la oferta para reducir la capacidad industrial excedente y fomentar la demanda interna. Asesores del gobierno están instando a que el sector doméstico se convierta en una prioridad clave en el próximo plan quinquenal, en vista de las tensiones comerciales y la deflación que amenazan el crecimiento económico.
En conclusión, la economía china enfrenta desafíos significativos en su camino hacia el crecimiento sostenido. La necesidad de un enfoque renovado para estimular el consumo y reformar la estructura económica será crucial para navegar en un entorno global incierto.



