En agosto, el gasto de los consumidores en Estados Unidos mostró un leve aumento superior a lo previsto, lo que indica que la economía se mantiene sólida a medida que avanza el tercer trimestre, aunque la inflación sigue en ascenso de manera controlada. Según el Departamento de Comercio, el gasto, que representa más de dos tercios de la actividad económica, se incrementó un 0.6% en comparación con el 0.5% registrado en julio.
Un crecimiento constante en el gasto
Los economistas, en encuestas realizadas por Reuters, esperaban un aumento del 0.5% en el gasto de los consumidores. A pesar de una desaceleración significativa en el mercado laboral, caracterizada por un crecimiento lento en la creación de empleos en los últimos tres meses, las familias de altos ingresos están impulsando el gasto, beneficiándose de un mercado bursátil robusto y precios de vivienda todavía elevados. Datos de la Reserva Federal indican que la riqueza de los hogares alcanzó un récord de 176.3 billones de dólares en el segundo trimestre.
Desigualdad en el impacto del gasto
Aunque los hogares de altos ingresos prosperan, aquellos de bajos ingresos enfrentan dificultades significativas, soportando una gran parte de la carga debido al aumento de precios impulsados por aranceles a productos importados. La situación podría empeorar con la reducción del programa federal de asistencia nutricional, conocido comúnmente como cupones de alimentos.
Perspectivas sobre el crecimiento del consumo
Con un gasto concentrado en los hogares de mayores ingresos, Ryan Sweet, economista jefe de Oxford Economics, advierte sobre los riesgos para el crecimiento del consumo, que dependen en gran medida del mercado de valores y los precios de las viviendas. “Los efectos de la riqueza se han vuelto más potentes para el gasto de los consumidores, algo positivo cuando los precios de las acciones y las casas están en aumento, pero un riesgo si, en algún momento, comienzan a caer”, afirmó.
Expectativas de desaceleración
El fuerte gasto de los consumidores contribuyó a que el producto interno bruto creciera a un ritmo anualizado del 3.8% en el segundo trimestre, la tasa más alta en casi dos años. Las estimaciones de crecimiento para el tercer trimestre se sitúan en torno al 2.5%. Sin embargo, los economistas anticipan que el gasto se desacelerará considerablemente hacia finales de año, afectado por la inflación. Este aumento de precios ha sido lento en respuesta a los aranceles implementados por la administración de Trump, ya que las empresas vendieron inventarios acumulados antes de la entrada en vigencia de las tarifas.
Datos sobre la inflación
El Índice de Precios de Gastos de Consumo Personal (PCE) aumentó un 0.3% en agosto, después de un incremento del 0.2% en julio. En el transcurso de los últimos doce meses, el PCE avanzó un 2.7%, mientras que el núcleo de la inflación, que excluye alimentos y energía, creció un 0.2% el mes pasado, manteniendo un aumento del 2.9% en el último año.
La Reserva Federal supervisa estas medidas de precios para alcanzar su objetivo de inflación del 2%. La semana pasada, el banco central reanudó la flexibilización de políticas, reduciendo su tasa de interés de referencia en 25 puntos básicos, situándola en un rango de 4.00% a 4.25%. El presidente de la Fed, Jerome Powell, comentó recientemente que “los riesgos a corto plazo para la inflación están inclinados al alza y los riesgos para el empleo al descenso, lo que representa una situación desafiante”.
En conclusión, mientras que el gasto de los consumidores muestra un crecimiento positivo, las desigualdades y los desafíos inflacionarios son cada vez más evidentes, lo que podría influir en la economía de manera significativa en los próximos meses.



