Business

La economía desequilibrada de China: ¿qué revela el puerto más ocupado del mundo sobre el futuro del país?

La economía desequilibrada de China: ¿qué revela el puerto más ocupado del mundo sobre el futuro del país?

Ningbo, una ciudad portuaria situada a dos horas al sur de Shanghái, es un claro ejemplo de las contradicciones actuales en la economía china. Con un puerto que recibe 150,000 buques anuales, Ningbo destaca como el mayor del mundo en términos de tonelaje de carga. Este vasto puerto es testigo de una incesante llegada de tanqueros y cargueros que descargan petróleo y granos, mientras que otros barcos recogen diariamente decenas de miles de contenedores.

Un motor industrial en apogeo

Las embarcaciones que salen del puerto están repletas de productos manufacturados destinados a mercados internacionales. Car carriers, transportando un creciente número de automóviles exportados por China, son una imagen común en las aguas de Ningbo. La ciudad alberga múltiples fábricas que producen desde textiles y ropa hasta electrodomésticos y vehículos eléctricos, evidenciando así la fuerza industrial del país.

Un panorama económico desolador

Sin embargo, a pocos kilómetros río arriba, el distrito antiguo de Bund presenta un cuadro muy diferente. Allí, los precios de la vivienda han caído drásticamente, similar a otras regiones de China. La construcción se ha detenido y el gobierno local ha reducido su gasto. Esta disminución en el valor de la vivienda ha afectado negativamente el patrimonio neto de la clase media local, resultando en una caída del consumo.

En un par de noches de diciembre, el Bund, conocido por sus galerías de arte y restaurantes, lucía desierto. Los cantantes en los bares entretuvieron mesas vacías, mientras los turistas optaron por evitar estos lugares.

El impacto en el comercio local

Sarah Jin, gerente de una tienda de inodoros en un mercado de materiales de construcción, comentó: « La razón principal es que la gente simplemente no tiene dinero ». Las ventas en su tienda han disminuido un tercio, mientras que las de suministros de plomería han caído un 70%, y el negocio de puertas ha sufrido una caída del 80%.

Datos de la municipalidad de Ningbo indican que la situación está empeorando. Las inversiones en nuevos apartamentos, edificios de oficinas y fábricas, que solían ser pilares de la economía, cayeron inesperadamente un 1.4% en 2024, y el año anterior, se desplomaron un 21.4% según la Oficina Municipal de Estadística de Ningbo.

El dilema del gasto gubernamental

A diferencia de muchos países occidentales, donde el gasto nacional aumenta en tiempos de crisis, en China son los gobiernos locales quienes manejan la mayor parte del gasto. Históricamente, estos gobiernos han dependido de la venta de terrenos y actividades relacionadas con el sector inmobiliario para financiarse. Ahora, frente al colapso del mercado inmobiliario, han recortado gastos, reduciendo un 5.6% el presupuesto municipal el año pasado, tras un aumento del 11% a 13% en años anteriores a la pandemia.

El alcalde de Ningbo, Tang Feifan, reconoció en un discurso a finales de enero que la ciudad enfrenta serios desafíos, incluyendo una falta de continuidad en proyectos industriales y presión sobre el crecimiento del comercio exterior y la inversión.

Sector exportador a la deriva

Mientras las fábricas de exportación continúan funcionando, la debilidad del mercado inmobiliario ha llevado a muchos negocios locales a depender de clientes industriales habituales. Jin señala que su tienda de inodoros se ha mantenido a flote, gracias a la popularidad de inodoros tecnológicos producidos en fábricas chinas, que antes eran importados.

Sin embargo, el sector exportador también enfrenta sus propios problemas, como la sobreproducción y las tarifas impuestas por el expresidente Donald Trump, lo que ha reducido los márgenes de beneficio. A pesar de que las fábricas operan, su creciente automatización ha disminuido la necesidad de mano de obra.

Reacciones de la población

La élite china, que anteriormente gastaba en bienes de lujo, ha restringido su consumo. Este cambio se refleja incluso en uno de los sectores más tradicionales de Ningbo: la confección de trajes a medida de alta gama. Aunque los trajes más caros pueden costar hasta $100,000, uno de los sastrerías más conocidas de la ciudad ha visto caer la demanda, ofreciendo trajes de menor calidad a precios más accesibles.

La insatisfacción entre los residentes menos favorecidos se vuelve palpable, ya que muchos han visto sus ahorros desvanecerse o enfrentan la dificultad de encontrar empleo a tiempo completo. Aunque el aparato de seguridad del país mantiene control sobre las manifestaciones, hay indicios claros de descontento social. Un residente de mediana edad, que prefirió no dar su nombre, expresó: « La gente se queja de lo difícil que es ganar dinero y sobrevivir. Hay mucha ira hacia el gobierno. »

La situación en Ningbo refleja una realidad compleja en la economía china, donde el crecimiento y la recesión coexisten en un frágil equilibrio. Las decisiones que se tomen en los próximos meses serán cruciales para el futuro de esta ciudad y, por extensión, de la nación.

Miguel

About Author

Laisser un commentaire

Votre adresse e-mail ne sera pas publiée. Les champs obligatoires sont indiqués avec *