La posición del dólar estadounidense como moneda de reserva global podría verse amenazada por la disminución del apoyo de Estados Unidos a sus aliados, según afirmó Catherine Mann, miembro del Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra. Durante un evento en Nueva York, organizado por el Global Interdependence Center y Bloomberg, Mann expresó: « Si no puedes depender de un país como aliado, ¿por qué mantener su moneda en reserva? »
Lecciones del pasado británico
Mann, ciudadana estadounidense que ha estado en el comité desde 2021, ha trabajado anteriormente como economista jefe en Citi y en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en París. Señaló que el declive de la libra esterlina, cuya participación en las reservas globales cayó del 80% en 1900 al 5% actual, puede ofrecer lecciones importantes a Estados Unidos.
En 2022, el dólar representó el 58% de las reservas oficiales de divisas a nivel mundial, una disminución respecto al 65% de 2016, según datos del Fondo Monetario Internacional.
Factores diplomáticos en juego
Una parte del declive de la libra se atribuye al costo de la Primera Guerra Mundial, que transformó a Gran Bretaña de una nación acreedora a deudora, junto con el crecimiento de la economía estadounidense y los efectos negativos de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, Mann subrayó que investigaciones recientes han destacado la importancia de los factores diplomáticos en el mantenimiento de una moneda como reserva, a medida que Gran Bretaña renunció a su imperio y su papel militar global.
La influencia de las alianzas militares
“Las alianzas militares y las relaciones institucionales entre países son más relevantes de lo que se pensaba”, afirmó Mann, sugiriendo un paralelismo con la actual situación de los EE. UU., que ha mostrado una tendencia a alejarse de estos lazos. La administración del expresidente Donald Trump fue particularmente insistente en que los países europeos asumieran una mayor parte del costo de la OTAN.
Perspectivas futuras para el euro y el renminbi
Esta desvinculación podría facilitar una mayor preeminencia del euro como moneda de reserva y de comercio en Europa, similar a cómo el dólar se consolidó en América Latina durante las décadas de 1920 y 1930. No obstante, el estancamiento del yen japonés como moneda global desde los años 80 demuestra que tal ascenso no es seguro. Esto depende de la disposición de los países a ceder parte de su control sobre las instituciones financieras.
“Pasará mucho tiempo antes de que el renminbi se dirija en esta dirección”, concluyó Mann, evidenciando las complejidades del actual panorama financiero global.



