Un desajuste evidente entre los precios de referencia del petróleo y las expectativas de un exceso de oferta inminente ha generado un desequilibrio que podría tener consecuencias graves para los traders. Las principales agencias de pronóstico energético, bancos y productores anticipan que la oferta de petróleo superará ampliamente la demanda en los próximos meses y hasta 2026. Esto se debe a una desaceleración proyectada en el crecimiento de la demanda y a un notable incremento en la producción por parte de OPEC+ y otros grandes productores como Estados Unidos, Canadá, Brasil y Argentina. La Agencia Internacional de Energía estima que la producción global de petróleo aumentará en 2,5 millones de barriles por día, alcanzando los 105,5 millones de bpd en 2025, y otro incremento de 1,9 millones de bpd en 2026, con un impresionante aumento de 4,1 millones de bpd esperado para el primer trimestre de 2026.
Por su parte, la Administración de Información Energética de EE. UU. también prevé un importante aumento de reservas este año y el próximo. A pesar de ello, el consumo global se espera que sea de solo 103,74 millones de bpd este año y 104,44 millones de bpd el siguiente.
Caída en los precios del crudo
En respuesta a esta situación, los precios del crudo Brent han comenzado a descender, pasando de más de 73 dólares por barril a finales de julio a menos de 66 dólares esta semana, lo cual también refleja la disminución de la demanda de petróleo en el hemisferio norte durante el verano.
Expectativas divergentes en el mercado
Sin embargo, el lado más prolongado de la curva de futuros está mostrando una perspectiva diferente. En el mercado petrolero, los participantes pueden adquirir contratos para entrega futura, lo que permite a productores, refinadores, consumidores y especuladores protegerse o especular sobre los movimientos de precios. La curva de futuros refleja esas expectativas y se presenta en dos formas: la backwardation (cuando los precios inmediatos superan los precios futuros) y el contango (cuando los precios futuros son superiores a los inmediatos). Un mercado en backwardation sugiere un ajuste, mientras que un contango suele indicar un exceso de oferta, incentivando el almacenamiento en lugar de la extracción.
A pesar de que muchos expertos advierten sobre una sobreoferta significativa en el sector petrolero actual, la curva de futuros de Brent se encuentra en un notable backwardation desde el contrato de octubre hasta marzo de 2026, antes de estabilizarse y luego pasar a un contango fuerte hacia septiembre de 2026. Este fenómeno resulta inusual y desconcertante. Si realmente hay un exceso inminente, es probable que los traders necesiten almacenar más crudo en tanques o incluso en barcos en los próximos meses.
Posible intervención de OPEC+
Una posible razón detrás de este desajuste entre los precios y las previsiones podría ser la expectativa de que OPEC+ intervenga si es necesario. Este grupo, que incluye a la Organización de Países Exportadores de Petróleo, Rusia y otros productores, ha incrementado drásticamente su producción desde abril, cuando comenzó a deshacer recortes de suministro de 2,2 millones de bpd. Esta decisión, liderada por Arabia Saudita, busca reestablecer la cohesión dentro del grupo tras el incumplimiento de cuotas por algunos miembros.
El aumento de producción también parece tener como objetivo incrementar la participación de Arabia Saudita en el mercado global, presionando a productores de mayor costo, como los de esquisto en EE. UU. A pesar de que OPEC+ podría reintroducir recortes en el cuarto trimestre para evitar un exceso de oferta, esta creencia puede resultar optimista. Los miembros que han invertido en nueva capacidad pueden dudar en revertir esa tendencia, y cualquier recorte podría obstaculizar los esfuerzos de Arabia Saudita por recuperar cuota de mercado.
Incertidumbre geopolítica
La confusión geopolítica también podría contribuir a la anomalía observada. Los inversores enfrentan desafíos para evaluar las guerras comerciales y los aranceles fluctuantes que, en algún momento, podrían afectar la manufactura y flujos comerciales, limitando la demanda de petróleo. Además, se deben considerar las sanciones crecientes de EE. UU. y la Unión Europea sobre Rusia e Irán, complicando aún más las cadenas de suministro.
A pesar de que la inestabilidad geopolítica no es nueva en los mercados petroleros, no puede explicar por completo la forma de la curva de precios. Por último, podría ser que los traders simplemente no confíen en las proyecciones del mercado. Sin embargo, esta desconexión persistente debería generar inquietud, especialmente ante las incertidumbres. Si el exceso de oferta previsto por la IEA se materializa, las cifras apuntan a un aumento de inventarios, lo que podría empujar la curva hacia el contango. Los traders deben estar atentos, ya que esta sonrisa del mercado podría transformarse en una caída dolorosa.



