La Unión Europea ha reconsiderado su prohibición de 2035 sobre la venta de coches de gasolina y diésel, un cambio significativo en la lucha contra el cambio climático. Este giro se produce en un contexto donde la industria automotriz enfrenta crisis, lo que ha llevado a las autoridades a buscar maneras de apoyar a este sector amenazado.
Modificaciones a las Normativas de Emisiones
Las nuevas propuestas, criticadas por grupos ambientalistas, exigen ahora a los fabricantes reducir las emisiones de escape de los nuevos vehículos en un 90% respecto a los niveles de 2021. Esto representa un cambio respecto al objetivo original del 100%. Las marcas tendrán que compensar el 10% restante mediante diversas estrategias.
Perspectivas de la Comisión Europea
Stéphane Séjourné, comisionado de la UE para la industria, defendió el enfoque adoptado, describiéndolo como « pragmático y alineado con los objetivos climáticos ». El objetivo inicial de prohibir los motores de combustión fue recibido como un gran avance en 2023, pero la presión de los fabricantes ha llevado a este retroceso.
La Realidad del Sector Automotriz
La industria automotriz europea, que emplea cerca de 14 millones de personas y representa aproximadamente el 7% del PIB del continente, ha alegado que las metas de 2035 son poco realistas ante el alto costo de los vehículos eléctricos y la insuficiente infraestructura de carga. A finales de 2025, solo un 16% de los nuevos coches vendidos son eléctricos.
Reacciones Políticas y Críticas
Manfred Weber, líder del mayor grupo político en el Parlamento Europeo, apoyó el nuevo objetivo, argumentando que prohibir ciertas tecnologías beneficiaría a partidos de extrema derecha. Sin embargo, críticos como España y Francia advierten que esta decisión puede ralentizar la transición a vehículos eléctricos y socavar la agenda ecológica de la UE.
Iniciativas para la Sostenibilidad
La Comisión también presentó un paquete de medidas para fortalecer la industria automotriz, que deberá ser aprobado por el Parlamento Europeo y los Estados miembros. Incluye « supercréditos » para coches eléctricos más pequeños, facilitando así el cumplimiento de objetivos de emisión.
- Los coches eléctricos de menos de 4.2 metros se contabilizarán como 1.3 vehículos en términos de emisiones.
- Se propone reducir la meta de emisiones para furgonetas de un 50% a un 40% para 2030.
- Se otorgarán 1.5 mil millones de euros en préstamos sin intereses para apoyar a los productores de baterías europeos.
Compromiso hacia el Futuro
La UE ha establecido que al menos el 30% de los nuevos vehículos adquiridos por empresas deben ser de emisiones bajas o nulas. Este umbral variará según el país, con requisitos más estrictos para las naciones más ricas.
Con el transporte por carretera responsable del 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero en Europa, esta revisión de políticas podría tener repercusiones significativas en la dirección futura de la industria automotriz y en los compromisos climáticos del continente.
El futuro del sector automotriz europeo se presenta incierto. A medida que la competencia internacional se intensifica, el desafío de equilibrar la sostenibilidad con la viabilidad económica se vuelve más crucial que nunca.



