El crecimiento de las exportaciones de China se desaceleró en agosto, afectado por una disminución en los envíos hacia Estados Unidos, mientras que los efectos temporales de la tregua arancelaria con su principal mercado comienzan a desvanecerse. Esta situación alimenta las demandas de más estímulos fiscales para el cuarto trimestre.
Crecimiento de exportaciones y su impacto
Las exportaciones de China incrementaron un 4.4% en comparación con el año anterior, cifra que quedó por debajo de la proyección del 5% de un sondeo de Reuters y representó el crecimiento más lento en los últimos seis meses. En julio, el crecimiento había sido más alentador, alcanzando un 7.2%.
Importaciones en descenso
Las importaciones también mostraron un crecimiento modesto del 1.3%, tras un aumento del 4.1% en el mes anterior. Los economistas esperaban un incremento del 3%. La presión ejercida por la política comercial errática del presidente estadounidense Donald Trump, caracterizada por una serie de incrementos arancelarios, ha complicado la situación para la economía china, que se basa en las exportaciones. Al mismo tiempo, la demanda interna sigue siendo débil, lo que representa un reto considerable para los responsables de la política económica en Pekín.
Tregua arancelaria y sus limitaciones
Las dos economías más grandes del mundo acordaron el 11 de agosto extender su tregua arancelaria por 90 días, manteniendo los aranceles estadounidenses del 30% sobre las importaciones chinas y un 10% de impuestos chinos sobre productos estadounidenses. Sin embargo, las negociaciones parecen estancadas, sin un camino claro hacia el futuro.
Desafíos para los exportadores chinos
- Una advertencia de economistas señala que cuando los aranceles de Trump superen el 35%, se volverán prohibitivos para los exportadores chinos.
- Las salidas de buques de carga hacia EE.UU. han disminuido un 24.9% anual en los primeros 15 días de septiembre, en comparación con una caída del 12.4% en la semana anterior, según datos de Citi.
- Los productores chinos están buscando nuevos mercados en Asia, África y América Latina, pero ninguno de ellos se acerca al poder de consumo de EE.UU., que solía absorber más de $400 mil millones en productos chinos anualmente.
Proyecciones para el futuro
En julio, Trump amenazó con imponer un arancel del 40% sobre los productos que se consideren transbordados desde China a EE.UU. para evadir sus tarifas anteriores, limitando aún más las opciones de los exportadores. Un exportador describió la situación como una « carrera frenética » para encontrar nuevos compradores.
El superávit comercial de China en agosto fue de $102.3 mil millones, un aumento respecto a los $98.24 mil millones de junio, pero todavía por debajo de los $114.7 mil millones del mes anterior.
¿Más estímulos fiscales en el horizonte?
Los analistas observan de cerca si las autoridades implementarán apoyo fiscal adicional en el cuarto trimestre para revitalizar la demanda interna y contrarrestar la caída de las exportaciones. Sin embargo, los responsables de la política económica parecen estar controlando más estrictamente su programa de ‘cambio de vehículos viejos por nuevos’, sin apresurarse a reponer los fondos tras el agotamiento de las asignaciones en varios gobiernos locales.
El crecimiento del comercio exterior de agosto se debió en gran medida a efectos de base, lo que no será un lujo para la cifra que se publicará la próxima semana, ya que las exportaciones chinas crecieron a su ritmo más rápido en casi un año y medio en agosto del año pasado.
La situación actual plantea interrogantes sobre el futuro de las relaciones comerciales entre estas potencias y sus implicaciones para la economía global.



