Las sanciones impuestas por Estados Unidos a gigantes energéticos de Rusia están resonando profundamente en la industria petrolera de China. Tanto refinerías estatales como privadas se enfrentan a la presión de mantener sus suministros sin incurrir en penalizaciones. Aproximadamente el 20% de las importaciones de crudo de China —casi 2 millones de barriles diarios en los primeros nueve meses de este año— provienen de Rusia, convirtiéndose en una de las principales fuentes de petróleo para la producción de productos como diésel, gasolina y plásticos.
Sanciones recientes y sus implicaciones
La administración de Trump incluyó a Rosneft PJSC y Lukoil PJSC en una lista negra, una acción más en una serie de medidas de EE. UU., la Unión Europea y el Reino Unido que buscan limitar las compras de crudo ruso, un recurso crítico para financiar las actividades de Moscú y su esfuerzo bélico en Ucrania. Las transacciones con estas empresas deben ser cerradas antes del 21 de noviembre, según el gobierno estadounidense.
Riesgos para China y la India
China e India, los principales consumidores de petróleo ruso, enfrentan el riesgo de sanciones secundarias. Estas pueden incluir la exclusión de sistemas bancarios occidentales y el acceso al dólar, así como la posibilidad de ser marginados por productores, comerciantes y aseguradoras que son esenciales en los mercados globales de materias primas.
- Las sanciones pueden limitar la inversión y cooperación con empresas en regiones productoras de petróleo.
- Las refinerías chinas que continúen trabajando con empresas sancionadas podrían perder acceso a numerosos proyectos.
Consecuencias económicas y decisiones difíciles
Si las refinerías deciden cumplir con las sanciones, perderán el acceso a suministros de petróleo a precios muy bajos, lo que podría aumentar los costos de energía para industrias y consumidores. Por otra parte, compradores fuera de China y la India también enfrentan complicaciones debido a la participación de Lukoil en proyectos clave, como el de Basrah en Irak y el Consorcio del Oleoducto del Mar Caspio en Asia Central.
Contratos y dependencias
Un aspecto clave de la relación comercial entre Rusia y China es el contrato a largo plazo entre Rosneft y la estatal China National Petroleum Corp. (CNPC), que implica la compra de crudo ESPO a través de oleoductos hacia refinerías en la región de Daqing. Estos centros de producción dependen en gran medida del crudo ruso, lo que los hace especialmente vulnerables ante cualquier interrupción.
Aunque no está claro si los flujos de oleoductos —aproximadamente 800,000 barriles diarios— se verán afectados por las sanciones debido a la naturaleza gubernamental del proyecto, el futuro se presenta incierto. CNPC no respondió a las solicitudes de comentario sobre este asunto.
El papel de Rosneft y Lukoil en la exportación
Rosneft y Lukoil, además, son responsables de exportar crudo ESPO desde el puerto oriental de Kozmino hacia refinerías privadas en la provincia de Shandong y a lo largo de la costa. Juntas, estas dos empresas representaron aproximadamente una cuarta parte de las exportaciones de petróleo ruso hacia China el año pasado, según datos de la firma de análisis Kpler.
La interconexión entre estas sanciones y la economía china plantea interrogantes sobre cómo el país manejará su dependencia del petróleo ruso en un contexto global cada vez más complicado.



