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¿Por qué los aranceles de EE. UU. no detuvieron el comercio global y qué lecciones nos deja 2025?

¿Por qué los aranceles de EE. UU. no detuvieron el comercio global y qué lecciones nos deja 2025?

El año pasado se anticipaba que marcaría el fin del comercio internacional. Los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump se consideraban tan extraordinarios que podrían frenar la globalización. Sin embargo, en 2026, las cifras nos cuentan otra historia. Según los datos más recientes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), en 2025 el valor del comercio global superó por primera vez los 35 billones de dólares, un aumento del 7% en comparación con el año anterior.

Los aranceles y su verdadero efecto

Si bien la Casa Blanca puede gravar el comercio, no puede detenerlo. La tecnología, los mercados y la creatividad humana son barreras difíciles de ignorar. Es cierto que los aranceles tuvieron un impacto significativo. Durante la primera mitad de 2025, se observó un aumento en las compras anticipadas, con los importadores apresurándose a realizar pedidos antes de que se implementaran nuevos impuestos. Muchos parecían estar intentando atravesar fronteras antes de que se cerraran.

Más que mercancías: el auge de los servicios

No obstante, esta situación no se puede entender solo en términos de bienes físicos. El comercio de servicios creció un 9%, evidenciando que la economía global se está desmaterializando a un ritmo más acelerado que lo que pueden legislar los nacionalistas económicos. Mientras se pueden bloquear lavadoras o lingotes de acero, resulta mucho más complicado impedir que las empresas adquieran contratos de computación en la nube o diseños de chips del extranjero.

Comportamiento del comercio bajo restricciones

Incluso el comercio de bienes puede presentar comportamientos inesperados ante el aumento de aranceles. Dificultar la compra y venta de productos puede incrementar también sus precios. En los primeros seis meses de 2025, por ejemplo, los precios de los bienes comerciables aumentaron considerablemente, probablemente como respuesta a la incertidumbre generada por las políticas de Trump.

Un futuro interconectado a pesar de las barreras

Aunque los volúmenes físicos de mercancías puedan disminuir, el valor total de esos intercambios podría aumentar. Si Estados Unidos comienza a producir camisetas localmente pero continua importando bienes intermedios y maquinaria a precios más altos, el comercio podría seguir prosperando. La política comercial puede revertirse, pero el avance tecnológico es innegable. Con el potencial transformador que representa la inteligencia artificial, ningún país puede aislarse por completo.

Resiliencia en el comercio global

Frente a la dispersión de la producción y la creciente demanda de metales de África, semiconductores de Taiwán y turbinas de gas de Japón, los gobiernos no pueden simplemente cerrar las importaciones. En cambio, pueden trasladar los cuellos de botella y el aumento de precios de un segmento de la cadena de suministro a otro. En general, se prevé que la economía global sea más resistente de lo que se había estimado, y que las fuerzas que integran nuestras economías sean más poderosas que cualquier líder autoritario.

Mirando hacia el futuro

UNCTAD advierte que el efecto de las restricciones al comercio podría ser más evidente en 2026, sugiriendo que se avecinan momentos difíciles. Sin embargo, las lecciones aprendidas en 2025 serán recordadas. Nuevos modelos de comercio están surgiendo, impulsados por la integración regional, los servicios transfronterizos y la transformación tecnológica. Aunque Estados Unidos cierre sus puertas, el mercado fuera de sus fronteras seguirá en constante crecimiento.

Las predicciones sobre la muerte inminente del comercio han ignorado factores clave como los servicios, la tecnología y el ingenio humano. Los emprendedores siempre encuentran formas de generar ganancias y los productores buscan constantemente nuevos mercados. La búsqueda de cadenas de suministro resilientes está dando paso a la búsqueda de mercados fiables. El comercio entre países en desarrollo está creciendo más rápido que el promedio global, y el comercio intra-regional en Asia oriental aumentó un 10% en relación con el año anterior.

Así, a pesar de que Estados Unidos representa un mercado de consumo invaluable, el impacto de sus barreras comerciales variará entre países y sectores. Algunos sufrirán pérdidas significativas de empleos y contratos, mientras que otros diversificarán sus exportaciones, buscando nuevas oportunidades.

Conclusión

La economía mundial ha demostrado ser más robusta de lo que muchos pensaban. Las dinámicas del comercio continúan evolucionando, y el futuro apunta a una mayor interconexión, independientemente de las políticas restrictivas. La historia del comercio no está escrita; se está forjando en este mismo instante, marcada por la adaptabilidad y la innovación.

Miguel

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