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¿Puede el gobierno de EE. UU. salvar a Intel? Descubre por qué la intervención no es la solución que necesita la empresa.

¿Puede el gobierno de EE. UU. salvar a Intel? Descubre por qué la intervención no es la solución que necesita la empresa.

Intel Corp., un gigante de la industria de los semiconductores en Estados Unidos, enfrenta una crisis significativa. Tras años de decisiones cuestionables, sus productos han quedado rezagados frente a la competencia, y su negocio de fundición carece de clientes relevantes. Además, la compañía ha tenido un desempeño deficiente en el ámbito de la inteligencia artificial. El año pasado, su reestructuración llevó a la destitución de su CEO, la reducción de dividendos, despidos masivos y pérdidas cercanas a los 19 mil millones de dólares.

La intervención del gobierno y sus implicaciones

En este contexto, el reciente compromiso del gobierno estadounidense de adquirir un 10% de participación en Intel ha generado preocupación. Aunque los detalles sobre esta acción son escasos, los riesgos son evidentes.

Una participación gubernamental de tal magnitud en una empresa privada probablemente conducirá a objetivos en conflicto y decisiones politizadas. Esto podría obstaculizar la productividad, la innovación y el crecimiento. Además, fomentaría la corrupción y establecería un mal precedente. Los republicanos que ahora se muestran receptivos a esta idea deberían considerar las implicancias de que administraciones futuras, quizás con una ideología opuesta, utilicen esos mismos poderes.

Decisiones críticas y sus consecuencias

La influencia del gobierno podría agravar muchos de los problemas que enfrenta Intel. Es probable que las decisiones difíciles se pospongan indefinidamente y que las preocupaciones de los accionistas se vean subordinadas a las agendas políticas. Aunque un respaldo federal puede estabilizar temporalmente la cotización de las acciones, a largo plazo, afectaría la competitividad de la compañía. ¿Ha habido algún caso en el que una intervención de este tipo haya fomentado la creatividad o la visión estratégica que Intel necesita para su recuperación?

Además, se han reportado presiones desde la administración para que otras empresas tecnológicas utilicen la fundición de Intel o compren sus chips, obligando a actores más eficientes a subsidar los fracasos de su competidor. Aunque el Secretario del Tesoro ha negado que se esté considerando esta opción, queda la duda.

La tendencia de la intervención gubernamental

Este tipo de intervenciones no es nuevo. La administración ha considerado adquirir una participación en TikTok, ofreció exenciones en controles de exportación a empresas de chips que acepten renunciar al 15% de sus ingresos, y obtuvo una “participación dorada” en United States Steel como parte de un acuerdo para aprobar su venta a un comprador japonés. Recientemente, el Pentágono invirtió 400 millones de dólares en una empresa minera de tierras raras, y se están discutiendo otros “acuerdos”.

Propuestas para revitalizar la industria de semiconductores

En lugar de recurrir a intervenciones cuestionables, el Congreso debería implementar reformas necesarias en el sector de semiconductores. Algunas recomendaciones incluyen:

  • Crear un visado para profesionales del sector de chips.
  • Reducir las tarifas sobre componentes y piezas relevantes.
  • Invertir en líneas de transmisión y expansión de la red.
  • Mejorar el financiamiento para la I+D de semiconductores.
  • Optimizar el tratamiento fiscal de las inversiones.

Estas medidas no resolverán de inmediato los problemas de Intel, pero contribuirán a que la manufactura de chips en EE. UU. sea más competitiva, que es el objetivo pretendido.

Enfoques alternativos para la seguridad nacional

Si la administración se preocupa por la seguridad nacional, debería fortalecer iniciativas como la Trusted Foundry del Pentágono. Este programa busca crear áreas seguras en plantas comerciales para satisfacer las necesidades militares. Además, el esfuerzo Secure Enclave, que ha destinado 3 mil millones de dólares a Intel, debería abrirse a más empresas, ofreciendo subsidios enfocados en requisitos de defensa y evitando rescates indefinidos.

La necesidad de un enfoque basado en el mercado

En última instancia, el destino de Intel debería ser determinado por el libre mercado y el proceso de destrucción creativa. Si el gobierno desea intervenir, debe justificar su decisión y presentar una visión clara para el futuro, algo que hasta ahora no ha hecho.

Miguel

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