La presidencia de la COP30 presentó el miércoles la « Hoja de Ruta de Baku a Belém hacia 1.3 billones », un plan global destinado a recaudar y canalizar al menos 1.3 billones de dólares anuales para 2035. Este esfuerzo busca apoyar a los países en desarrollo ante los crecientes efectos del cambio climático y promover economías más limpias.
Un financiamiento urgente para el cambio climático
Según el informe, alcanzar esta meta de financiación es ahora « una necesidad, no una opción ». Se propone transformar las promesas financieras en acciones concretas, facilitando el acceso a recursos para energías renovables, adaptación y reconstrucción tras desastres climáticos.
Fundamentos de la hoja de ruta
La hoja de ruta se basa en el acuerdo alcanzado en la COP29 en Baku, donde se instó a todos los actores—gobiernos, bancos y empresas— a colaborar para movilizar los 1.3 billones de dólares anuales. Este documento no establece nuevas reglas ni crea fondos, sino que busca alinear las instituciones existentes, como bancos de desarrollo multilateral y fondos climáticos, en un esfuerzo conjunto para dirigir flujos de dinero más grandes y asequibles hacia los países en desarrollo.
Fuentes de financiamiento identificadas
El informe detalla las posibles fuentes de financiamiento, que incluyen:
- Fondos concesionales respaldados por gobiernos.
- Inversiones privadas.
- Cooperación Sur-Sur.
- Mercados de carbono.
- Nuevas fuentes como derechos de giro especiales y gravámenes voluntarios.
Estimaciones de contribuciones
Las proyecciones preliminares sugieren contribuciones de aproximadamente:
- 80 mil millones de dólares de financiamiento bilateral concesional.
- 300 mil millones de dólares de bancos multilaterales y fondos climáticos.
- 40 mil millones de dólares de flujos Sur-Sur.
- 650 mil millones de dólares de financiamiento privado transfronterizo.
- 230 mil millones de dólares de nuevas fuentes de bajo costo.
Accesibilidad y costo del financiamiento
Para facilitar el acceso a financiamiento asequible, se propone que los fondos climáticos multilaterales tripliquen sus desembolsos anuales para 2030 en comparación con 2022. Además, se sugiere que los bancos de desarrollo multilaterales presten más, a tasas de interés más bajas y por periodos más largos, incluyendo monedas locales.
La crisis de la deuda y el cambio climático
El informe establece un vínculo entre el agravamiento de los efectos del cambio climático y una crisis de deuda en aumento. En 2024, los países en desarrollo pagaron 921 mil millones de dólares en intereses, lo que llevó a 61 naciones a destinar más del 10% de sus ingresos gubernamentales a intereses, superando el gasto en salud y educación.
Instrumentos para la sostenibilidad financiera
Se mencionan como herramientas prácticas los intercambios de deuda y las cláusulas de deuda resiliente al clima, instando a una mayor cooperación entre acreedores, el FMI y bancos de desarrollo para estandarizar estos mecanismos.
Requerimientos de inversión a futuro
Se estima que los países en desarrollo necesitarán aproximadamente 3.2 billones de dólares anuales para inversiones relacionadas con el clima y la naturaleza para 2035. Esto incluye 2.05 billones para energía limpia, 750 mil millones para adaptación y pérdidas, 350 mil millones para la naturaleza y agricultura sostenible, y 50 mil millones para medidas de transición justa.
Componentes clave de la propuesta
La hoja de ruta se centra en cinco frentes principales:
- Reabastecimiento de subvenciones y financiamiento concesional.
- Reequilibrio del espacio fiscal y la deuda.
- Reorientación del financiamiento privado a menor costo.
- Mejora de la capacidad y la coordinación.
- Rediseño de sistemas para mover el capital de manera más justa y eficiente.
Perspectivas de expertos
Vaibhav Chaturvedi, investigador senior del Consejo de Energía, Medio Ambiente y Agua (CEEW), afirmó que la hoja de ruta aborda temas críticos, enfatizando la equidad y la necesidad de un marco de acción coherente para aumentar el financiamiento en el corto y mediano plazo.
Un nuevo enfoque hacia la cooperación climática
Simon Stiell, jefe del Clima de la ONU, declaró que este plan marca una nueva fase en la cooperación climática global. « La Hoja de Ruta de Baku a Belém hacia 1.3 billones es un plan de acción que busca convertir los compromisos en acciones financieras efectivas », comentó. Más de 200 gobiernos, bancos, empresas y comunidades se han unido para esbozar soluciones viables para movilizar el financiamiento climático.
Conclusión
La hoja de ruta propone un camino claro hacia el financiamiento climático necesario para que los países en desarrollo alcancen sus objetivos. La colaboración y el compromiso son esenciales para transformar la financiación climática y enfrentar los desafíos del futuro.



