Salud

¿Te cuesta concentrarte? Descubre cómo las neurosciencias pueden cambiar tu enfoque y mejorar tu productividad.

¿Te cuesta concentrarte? Descubre cómo las neurosciencias pueden cambiar tu enfoque y mejorar tu productividad.

En conversaciones con varios educadores, se ha hecho evidente que los estudiantes más jóvenes enfrentan crecientes dificultades para mantener la atención. A menudo, no logran completar lo que comienzan y se distraen fácilmente. Sin embargo, este fenómeno no es exclusivo de los niños; afecta a todas las generaciones. La sobrecarga de información y distracciones provoca que nuestro cerebro se disperse, generando un estado de « zapping » que interfiere con su funcionamiento, según afirman los expertos.

Factores que obstaculizan nuestra capacidad de concentración

Isabelle Simonetto, experta en neurociencias, menciona que diversos trastornos neurológicos, como la demencia o los efectos de un traumatismo craneal, pueden generar problemas de atención. No obstante, para la mayoría de nosotros, existen otros elementos que afectan esta capacidad. “El estrés excesivo y la ansiedad tienen un impacto negativo, ya que para concentrarnos, necesitamos desactivar pensamientos intrusivos, algo complicado cuando enfrentamos problemas laborales o familiares”, explica.

Cuando nuestra mente está abrumada, naturalmente se dirige hacia lo que percibe como amenazas. Además, el deseo de realizar múltiples tareas es otro factor que perjudica nuestra atención. Esta creencia de que podemos hacer todo a la vez es engañosa. “Concentrarse implica un esfuerzo de inhibición, y el multitasking, al hacer que cambiemos de una actividad a otra, perjudica nuestra capacidad de concentración”, añade Simonetto.

Redes sociales y fatiga: enemigos silenciosos de la atención

El cerebro humano busca constantemente nuevas estimulaciones, lo que explica el atractivo de plataformas como TikTok. Al comenzar a ver estos videos breves, a menudo nos prometemos solo cinco minutos, pero terminamos pasando horas atrapados. Esto se debe a que estas cortas y llamativas secuencias actúan como una ‘droga’ para nuestro cerebro, saturándolo de novedades y dificultando la concentración en tareas más largas.

Esta dispersión no solo disminuye nuestra eficacia, sino que también genera agotamiento y estrés. Nuestro cerebro puede realizar dos tareas simultáneamente solo si al menos una de ellas es automática. Por ejemplo, podemos caminar mientras hablamos por teléfono. Sin embargo, cuando se trata de tareas que requieren atención consciente, como redactar un correo durante una videoconferencia, la ciencia ha demostrado que el multitasking es una ilusión. En realidad, el cerebro cambia de una tarea a otra en apenas una fracción de segundo.

Consejos de expertos para recuperar la concentración

¿Crees que la calidad de tu sueño no está relacionada con tu capacidad de atención? Estás equivocado. La falta de descanso afecta directamente nuestra concentración. Una sola noche sin dormir puede ser suficiente para darnos cuenta de su impacto.

Además, seguir una dieta equilibrada es crucial. Nuestro cerebro necesita diversos nutrientes para funcionar adecuadamente. Las deficiencias, como la falta de vitamina B12, pueden mermar nuestra concentración. Otro elemento vital es la actividad física; múltiples estudios han demostrado su efecto positivo en la atención. Reducir el estrés también es esencial.

La necesidad de reenfocarnos en tareas individuales

Reconocer los efectos negativos del constante cambio de tareas es un primer paso. Una vez que somos conscientes, podemos implementar cambios que nos ayuden a reenfocarnos en lo que hacemos. “Es fundamental reaprender a trabajar en una sola tarea. Al principio, puede resultar difícil, y es natural experimentar frustración. Hay que aprender a retrasar las recompensas”, sugiere Simonetto.

Organizar nuestro entorno es clave. Un espacio de trabajo despejado facilita la concentración. Mantener el teléfono alejado o desactivar notificaciones durante tareas complejas también puede ser beneficioso. Establecer objetivos claros para el día, con tiempos asignados, ayuda a mantener el enfoque.

Buscar un propósito en lo que hacemos es igualmente importante. Cuando no comprendemos el sentido de nuestras tareas, se vuelven tediosas y desmotivadoras, dificultando la concentración.

Nuestra especialista: Isabelle Simonetto, doctora en neurociencias.

Ruth Carter

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