El litro de diésel se vendía este jueves a una media de 1,52 euros en las estaciones de servicio españolas, frente a los 1,44 euros registrados antes del 1 de marzo, cuando comenzó el conflicto militar entre Estados Unidos e Irán. La diferencia supone un encarecimiento del 5% que los conductores siguen absorbiendo aunque el barril de Brent, referencia europea del crudo, haya caído hasta el entorno de los 70 dólares, niveles no vistos desde finales de febrero, según datos de mercado del 26 de junio de 2026.
El petróleo baja, el surtidor no: la asimetría de siempre
La cotización del Brent llegó a superar los 120 dólares por barril durante la Semana Santa, en el punto álgido del conflicto. Desde que se alcanzaron los primeros acuerdos de paz entre Washington y Teherán, el crudo ha ido cediendo terreno semana a semana. Sin embargo, el traslado de esa bajada al precio final en surtidor es parcial y tardío.
La Asociación de la Industria del Combustible de España (AICE) recuerda habitualmente que el precio en las estaciones de servicio no depende solo del Brent, sino también de la cotización específica del diésel y la gasolina en los mercados internacionales, los márgenes de refino, los fletes marítimos y la estructura fiscal de cada país. Todos esos factores crean un colchón que amortigua las bajadas del crudo pero amplifica las subidas.
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Esta dinámica ya se observó tras la crisis energética de 2021-2022: los combustibles suben con rapidez cuando el crudo se dispara y bajan con lentitud cuando se modera. El sector lo resume en una imagen conocida: dos pasos hacia adelante, uno hacia atrás.
El diésel supera a la gasolina: un vuelco histórico
La crisis iraní ha consolidado una inversión de precios sin precedentes en España. Históricamente, el litro de gasóleo siempre había sido más barato que el de gasolina, en parte porque el diésel tributa menos en el Impuesto Especial de Hidrocarburos que la gasolina. Ese diferencial fiscal ya no compensa la presión alcista sobre el gasóleo en los mercados mayoristas, y el diésel se sitúa ahora por encima de la gasolina en los surtidores: 1,52 euros frente a 1,44 euros por litro, respectivamente.
| Combustible | Precio antes del 1 de marzo | Precio actual (26 jun.) | Variación |
|---|---|---|---|
| Diésel | 1,44 €/litro | 1,52 €/litro | +5,6% |
| Gasolina | ~1,44 €/litro | 1,44 €/litro | Sin cambio significativo |
El decreto del lunes: IVA al 10% o subida de hasta 30 céntimos
El factor que puede alterar por completo la factura de los conductores es fiscal, no de mercado. El Gobierno tiene previsto aprobar el próximo lunes un nuevo decreto de medidas anticrisis en el que podría incluir la prórroga del IVA reducido al 10% sobre los combustibles, que vence el 1 de julio de 2026. Si el Ejecutivo no renueva esa rebaja, el tipo ordinario del 21% se aplicaría desde ese mismo día.
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Según las estimaciones de la Confederación Española de Estaciones de Servicio (CEES), la vuelta al IVA del 21% encarecería el litro de gasolina y diésel entre 25 y 30 céntimos, elevando el precio medio de ambos combustibles hasta los 1,74 euros por litro. Llenar un depósito de 50 litros pasaría de costar unos 70 euros a cerca de 90 euros, justo en el arranque de los desplazamientos masivos de verano.
El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, lidera las negociaciones con el sector empresarial y los agentes sociales para diseñar el decreto. El presidente Pedro Sánchez ha anticipado que el texto incluirá medidas de «protección al tejido productivo y también a la ciudadanía». El Ejecutivo estudia también la posibilidad de que los tributos regresen a su nivel ordinario de forma escalonada, para evitar el llamado efecto cohete: un alza brusca de precios de un día para otro.
Para el lector que llene el depósito con regularidad, el resultado concreto dependerá de lo que se apruebe el lunes. Con el IVA al 10% prorrogado y el Brent estabilizado en torno a los 70 dólares, los precios podrían seguir bajando gradualmente. Sin esa prórroga, el 1 de julio marcaría el inicio de la campaña de verano más cara en los surtidores desde la Semana Santa de 2026. El impacto no es solo para los conductores particulares: el encarecimiento del gasóleo afecta directamente a los costes del transporte de mercancías, con efectos en cadena sobre los precios al consumo, tal como advirtió el sector en el contexto de la subida de costes que amenaza los precios de los alimentos en España.
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La cotización del Brent el próximo lunes, cuando el decreto se apruebe en Consejo de Ministros, será el primer termómetro para calibrar si los mercados anticipan nuevas presiones sobre los combustibles o si la tendencia bajista iniciada tras los acuerdos de paz tiene recorrido adicional. Más información sobre la influencia de la cotización del dólar en los precios energéticos, en el análisis sobre la caída del euro frente al dólar y sus claves.
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