Los precios en Estados Unidos subieron un 4,2% interanual en mayo, el doble del objetivo del 2% fijado por la Reserva Federal, según los datos manejados por la institución. Es en ese contexto donde Kevin Warsh preside por primera vez el banco central más influyente del mundo, nombrado por Donald Trump a finales de enero con la expectativa implícita de una política monetaria más laxa.
Un mandato que arranca en plena escalada de precios
Cuando Trump nominó a Warsh, la situación parecía más propicia para un giro acomodaticio: la inflación se moderaba y la propia Fed contemplaba hasta dos recortes de tipos a lo largo del año. El escenario cambió con el estallido del conflicto en Oriente Medio, que impulsó los costes de la energía y aceleró el índice de precios. La inflación pasó del 2,4% registrado en febrero al 4,2% de mayo, acumulando así más de cinco años consecutivos sin alcanzar el objetivo del 2%.
Trump no oculta sus preferencias: quiere tipos más bajos para estimular el crecimiento, aunque públicamente ha declarado que dejará "que Kevin decida". La tensión entre la independencia formal de la Fed y la presión política del ejecutivo marca el tono de esta primera reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés, el órgano que fija los tipos de referencia).
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La Fed no sigue al BCE: dos estrategias ante la misma inflación
La divergencia con Europa es notable. El Banco Central Europeo (BCE) acaba de subir sus tipos de interés de referencia para frenar la inflación en la zona euro. La Fed, en cambio, no parece inclinada a replicar esa estrategia, al menos en esta primera reunión con Warsh al frente. La institución evalúa si el repunte de precios responde a factores transitorios ligados a la energía o a una dinámica más estructural que exigiría una respuesta más contundente.
La evolución del precio del petróleo resultará determinante en esa valoración. El crudo cayó hasta los 83 dólares y el gas natural se hundió un 9% tras el acuerdo entre Estados Unidos e Irán, lo que podría aliviar parcialmente la presión inflacionista en los próximos meses y ofrecer a Warsh un margen algo mayor para evitar subidas de tipos.
Qué está en juego para los mercados y la economía global
Las decisiones de la Fed no son indiferentes para los inversores europeos. El Ibex 35 cerró por encima de los 19.000 puntos por primera vez en su historia en un contexto de distensión geopolítica, pero un endurecimiento monetario en Estados Unidos podría enfriar ese optimismo al encarecer el dólar y presionar a los mercados emergentes.
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Para los hogares españoles con hipotecas referenciadas al euríbor, la política de la Fed importa de forma indirecta: si la Fed mantiene tipos altos, el BCE dispone de menos margen para rebajar los suyos sin arriesgarse a una depreciación del euro que encarezca las importaciones energéticas. Cada 0,25 puntos porcentuales de diferencial entre los tipos del BCE y los de la Fed se traduce en presión sobre el tipo de cambio, con efectos directos en la factura energética y, por tanto, en la inflación doméstica.
Warsh llega a la presidencia con un perfil más cercano a los mercados financieros que su antecesora Jerome Powell: fue gobernador de la Fed entre 2006 y 2011 y estuvo entre los candidatos de Trump para el cargo ya en 2017. Su primera decisión pública marcará la credibilidad de una institución que lleva más de cinco años sin cumplir su propio mandato de estabilidad de precios.
| Indicador | Febrero 2025 | Mayo 2025 | Objetivo Fed |
|---|---|---|---|
| Inflación interanual EE.UU. | 2,4% | 4,2% | 2,0% |
| Postura BCE | Tipos estables | Subida de tipos | N/A |
| Recortes Fed previstos (inicio de año) | 2 recortes en 2025 | Por confirmar | N/A |
La próxima reunión del FOMC y el comunicado posterior de Warsh serán la primera señal real de si la nueva dirección de la Fed prioriza el cumplimiento del mandato de inflación o cede, aunque sea marginalmente, a la presión política de la Casa Blanca.
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