El Ministerio de Economía de Argentina adjudicó en la última licitación bonos de deuda pública por 4,49 billones de pesos, un monto idéntico al de los vencimientos que debía afrontar este viernes, según informó la Secretaría de Finanzas. La decisión de no absorber ni emitir pesos adicionales refleja la postura del equipo económico liderado por el ministro Luis Caputo: el nivel de liquidez del mercado es, a su juicio, el apropiado.
Una demanda que superó la oferta adjudicada
Las ofertas recibidas del mercado alcanzaron los 6,49 billones de pesos, es decir, unos 2 billones por encima de lo que Finanzas decidió tomar. El ministerio optó por quedarse únicamente con lo necesario para cubrir la obligación de vencimiento, dejando fuera el excedente. Este comportamiento contrasta con la licitación anterior, en la que Hacienda había absorbido 3,7 billones de pesos por encima de los vencimientos y los colocó posteriormente en bancos comerciales, mayoritariamente en el Banco Nación. Esa operación desató una polémica pública entre el ministro Caputo y la diputada Marcela Pagano, con querellas cruzadas entre ambos.
El instrumento más demandado fue la LECAP (Letra de Capitalización), es decir, una letra del Tesoro que capitaliza intereses, con vencimiento a finales de noviembre. De los 4,49 billones adjudicados, 3,29 billones correspondieron a este papel, a una tasa del 2,11% mensual. La preferencia del mercado por plazos cortos sugiere que los inversores mantienen cautela ante un eventual endurecimiento de la liquidez.
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Componente en dólares: 50 millones en AO29
Junto a la colocación en pesos, Finanzas tomó 50 millones de dólares en el bono AO29, la totalidad del monto disponible para esta ronda, a una tasa del 8,72%, en línea con las operaciones previas. Según informó el ministerio, mañana se celebrará una segunda vuelta por un monto equivalente, lo que elevaría a 100 millones de dólares la captación total en ese instrumento si se cubre el cupo completo.
El AO29 es un bono soberano argentino denominado en dólares con vencimiento en 2029. La tasa del 8,72% refleja las condiciones actuales del mercado de deuda argentina, que pueden consultarse en el contexto más amplio del riesgo soberano del país: según datos recientes, el riesgo país de Argentina alcanzó los 463 puntos básicos, con presión sobre los bonos en el mercado secundario.
La señal de política monetaria detrás de la licitación
La decisión de renovar sin inyectar ni absorber pesos netos tiene una lectura de política económica clara: el equipo de Caputo considera que la liquidez del sistema es suficiente y no quiere ampliarla en un momento en que el gobierno mantiene el ancla cambiaria como herramienta antiinflacionaria. Una inyección de pesos adicional podría presionar al alza el tipo de cambio informal o alimentar expectativas de mayor inflación, dos variables que el programa económico busca contener.
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La polémica con la colocación anterior, en la que los pesos absorbidos terminaron en el Banco Nación en lugar de retirarse definitivamente del circuito, pone de manifiesto la tensión entre la gestión de liquidez de corto plazo y la credibilidad del programa fiscal. En esa ocasión, los críticos argumentaron que la operación equivalía a una expansión encubierta de la base monetaria a través de un banco público.

La próxima licitación permitirá comprobar si el ministerio mantiene esta línea de neutralidad monetaria o si vuelve a absorber excedentes, lo cual reabriría el debate sobre el destino final de esos fondos. El plazo y la tasa de la siguiente LECAP serán los indicadores a seguir.
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