Desde 2018, el salario real por hora trabajada en España ha aumentado un 7,7%, casi el doble del incremento de la productividad en el mismo periodo (3,6%), según datos recogidos por Eurostat. Sin embargo, ese avance salarial no se traduce en una mejora perceptible del nivel de vida para las clases medias, aplastadas por el encarecimiento de la vivienda.
Un crecimiento económico que no llega al bolsillo
España cerró 2025 con un avance del PIB del 2,8%, por encima de la media europea, y la Encuesta de Población Activa (EPA) registra más de 22 millones de ocupados, un máximo histórico. Los indicadores macroeconómicos son, sobre el papel, extraordinarios.
El problema es estructural: el PIB per cápita ajustado por poder adquisitivo se sitúa en torno al 92% de la media de la Unión Europea, según Eurostat. Eso coloca a España más de veinte puntos porcentuales por debajo de Alemania y casi diez por debajo de Francia. El crecimiento agregado del país no se refleja en la riqueza individual de sus ciudadanos.
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Rafael Doménech, responsable de análisis económico de BBVA Research, lo sintetiza así: El PIB ha crecido mucho, pero el crecimiento se ha apoyado más en el empleo que en la productividad. Más trabajadores, pero no trabajadores más productivos, y eso limita el margen para subidas salariales sostenidas.

El precio de la vivienda, el gran neutralizador
El primer informe del Consejo de la Productividad de España advierte de que el reducido aumento de la productividad impide que España converja económicamente con los grandes países europeos. Y mientras la productividad avanza despacio, el precio de la vivienda corre en dirección contraria.
Según Doménech, cuando se conjugan factores como que los salarios reales no crecen lo suficiente y el precio de la vivienda aumenta más que el de los bienes de consumo, se producen desfases muy importantes. Para una familia que destina una parte creciente de sus ingresos al alquiler o a la hipoteca, una subida salarial del 7,7% en siete años queda absorbida con rapidez.
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| Indicador | Variación desde 2018 |
|---|---|
| Salario real por hora trabajada | +7,7% |
| Productividad por hora trabajada | +3,6% |
| PIB per cápita (% media UE) | ~92% (sin convergencia significativa) |
Productividad e innovación, la asignatura pendiente
El diagnóstico compartido por los economistas apunta a la misma solución: incrementar la inversión en innovación para elevar la productividad y acercar la renta per cápita española a la de Alemania o Francia. Sin ese salto, el modelo de crecimiento basado en la creación de empleo tiene un techo claro.
El contexto financiero también influye. La evolución de los mercados y la confianza inversora, reflejada en indicadores como el Ibex 35, que cerró por primera vez en su historia por encima de los 19.000 puntos, contrasta con la sensación de estancamiento que vive la economía de los hogares.
El primer informe del Consejo de la Productividad de España fija una hoja de ruta: sin reformas que impulsen la productividad, España seguirá creciendo en términos agregados mientras sus clases medias permanecen ancladas veinte puntos porcentuales por debajo del nivel de vida alemán.
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