Una fotografía de un manuscrito filtrada por Reuters reveló que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos y las autoridades japonesas ejecutaron una compra coordinada de yenes valorada en entre 5.000 y 10.000 millones de yenes. La operación, impulsada por el secretario del Tesoro Scott Bessent, marca el primer activismo cambiario conjunto del G7 desde marzo de 2011, cuando una acción similar siguió al terremoto y tsunami que devastaron Japón.
Por qué el yen llegó a una situación crítica
El tipo de cambio dólar/yen (USD/JPY) alcanzó un máximo de 164, un nivel que las autoridades japonesas consideraron insostenible. Las ventas de divisas realizadas entre abril y mayo, que ascendieron a 70.000 millones de dólares, no lograron estabilizar la moneda de forma duradera. La debilidad persistente del yen generó un aumento interanual del 30% en los precios de las importaciones de Japón, según los datos manejados por el mercado, lo que presionó la inflación interna y erosionó el poder adquisitivo de los consumidores japoneses.
Desde principios de año, la evolución del USD/JPY se convirtió en una de las principales preocupaciones de los inversores internacionales. Muchos empezaron a exigir una mayor prima de riesgo para mantener posiciones denominadas en yenes, lo que agravaba aún más la presión bajista sobre la divisa nipona. El círculo vicioso (yen débil, importaciones caras, mayor incertidumbre) justificó, según las fuentes citadas por Reuters, la decisión de actuar de forma coordinada.
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El perfil de Bessent: un activista cambiario con historial
La intervención no sorprende a quienes conocen la trayectoria de Scott Bessent. En 1992 participó en la célebre operación sobre la libra esterlina que forzó al Reino Unido a abandonar el Sistema Monetario Europeo. En 2013, mientras trabajaba en la firma de inversión de George Soros, respaldó posiciones relacionadas precisamente con el yen. Su visión favorable a intervenir en los mercados de divisas cuando lo considera necesario ha quedado reflejada desde su llegada al Tesoro de la mano de Donald Trump.
La operación con el yen tampoco es la primera intervención coordinada promovida por Washington en los últimos meses. En octubre de 2025, el Tesoro extendió una facilidad financiera de 20.000 millones de dólares respaldada por el Fondo de Estabilización Cambiaria para apoyar al peso argentino, en una maniobra diseñada igualmente para estabilizar una divisa bajo presión.
Qué busca realmente Washington con esta maniobra
Los analistas apuntan a una combinación de motivaciones. La primera es comercial: un yen excesivamente débil abarata las exportaciones japonesas y encarece los bienes estadounidenses en el mercado asiático, lo que genera fricciones en la balanza comercial bilateral. La segunda es financiera: la inestabilidad del yen alimenta la volatilidad en los mercados de renta fija globales, dado el volumen de deuda soberana japonesa en manos de inversores internacionales. Un movimiento brusco del USD/JPY puede trasladarse rápidamente a los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, afectando al coste de financiación de Washington.
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Para los inversores europeos y españoles, la operación tiene implicaciones indirectas pero reales. La fortaleza del yen suele correlacionar con episodios de risk-off (huida hacia activos seguros) que presionan a la baja índices como el Ibex 35. Además, el activismo cambiario coordinado entre potencias del G7 abre un precedente que los mercados de divisas vigilarán de cerca en las próximas semanas.
| Intervención | Año | Instrumento | Objetivo |
|---|---|---|---|
| Plaza Accord | 1985 | Acuerdo multilateral G5 | Depreciar el dólar frente al yen y el marco |
| Intervención post-tsunami | 2011 | Compra coordinada G7 | Frenar la apreciación brusca del yen |
| Apoyo al peso argentino | Oct. 2025 | Facilidad del Tesoro EE.UU. (20.000 M$) | Estabilizar el peso bajo presión cambiaria |
| Intervención yen Bessent | 2026 | Compra coordinada EE.UU.-Japón (5.000-10.000 M¥) | Frenar la depreciación del yen |
Reacción de los mercados y próximos pasos
La revelación de la operación, aunque filtrada de forma no oficial, generó un movimiento apreciador del yen que los operadores de divisas registraron de inmediato. El precedente fijado es relevante: demuestra que la administración Trump, a pesar de su retórica de no intervención, está dispuesta a actuar sobre los mercados de divisas cuando los desequilibrios afectan a sus intereses comerciales o financieros. Los inversores seguirán de cerca cualquier declaración de Bessent sobre el nivel del dólar, especialmente en un contexto donde los mercados de materias primas ya acumulan semanas de alta volatilidad.
El próximo foco estará en si el Banco de Japón acompaña la intervención cambiaria con una subida de tipos, algo que los futuros sobre tasas japonesas descuentan con una probabilidad creciente para el segundo semestre de 2026.
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