S&P Global Ratings confirmó el viernes la calificación soberana de largo plazo de Estados Unidos en 'AA+' con perspectiva estable, la misma nota que la agencia asignó al país en 2011 tras rebajarla desde 'AAA'. La decisión reconoce las fortalezas estructurales de la mayor economía del mundo, pero no oculta su principal talón de Aquiles: un perfil fiscal en deterioro sin señales claras de corrección.
Los pilares que sostienen la calificación
S&P apoya su decisión en tres factores. El primero es la riqueza y diversidad de la economía estadounidense, con un PIB per cápita estimado en cerca de 95.000 dólares para 2026. El segundo es la credibilidad de la Reserva Federal como banco central independiente. El tercero, y quizá el más difícil de replicar, es el estatus del dólar como principal moneda de reserva global: según la propia agencia, el dólar representa aproximadamente el 60% de las reservas oficiales mundiales, lo que otorga a Washington una capacidad de financiación sin equivalente.
La agencia también cita la inversión en inteligencia artificial como motor de crecimiento y proyecta una expansión del PIB del 2,1% en 2026 y del 1,9% en 2027. Son cifras sólidas para una economía de ese tamaño, pero insuficientes para compensar el ritmo de acumulación de deuda.
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El problema fiscal: déficit del 6% y deuda rumbo al 100% del PIB
La cara menos amable del informe está en las cifras fiscales. S&P proyecta que el déficit del gobierno general promediará el 6,0% del PIB entre 2026 y 2029, una ligera mejora respecto al 6,9% registrado en 2025, pero muy por encima de lo que los mercados considerarían sostenible a largo plazo. Para poner la cifra en perspectiva: la zona euro exige a sus miembros no superar el 3% del PIB en déficit.
La deuda neta ya se situó en el 96% del PIB en 2025 y S&P proyecta que superará el 100% en 2029, acercándose al máximo histórico del 106% alcanzado durante la Segunda Guerra Mundial. Los intereses sobre los ingresos fiscales llegaron al 11,6% en 2025 y se mantendrán en niveles similares, un lastre directo sobre las cuentas públicas que limita el margen de maniobra del Tesoro.
| Indicador | 2025 (real) | Proyección 2026-2029 |
|---|---|---|
| Déficit gobierno general (% PIB) | 6,9% | ~6,0% de media |
| Deuda neta gobierno general (% PIB) | 96% | Supera el 100% en 2029 |
| Intereses sobre ingresos fiscales | 11,6% | Permanece cerca de ese nivel |
| IPC (inflación) | 2,6% | 4,0% en 2026; 1,9% en 2028 |
El 'One Big Beautiful Bill Act' y sus límites
S&P analizó el One Big Beautiful Bill Act, la legislación fiscal y de gasto impulsada por la administración de Donald Trump en 2025. La norma incluye recortes relevantes en Medicaid, pero también aumentos en defensa y seguridad fronteriza, junto con la extensión de los recortes tributarios de 2017. El veredicto de la agencia es contundente: esta legislación no reducirá el déficit de manera significativa por sí sola.
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La agencia también recordó que EE.UU. registró en 2025-2026 el cierre gubernamental (government shutdown) más largo de su historia. El techo de deuda, que se amplió en 5 billones de dólares en julio de 2025, podría volver a ser un foco de tensión en 2027, cuando el Congreso deba negociar de nuevo el presupuesto federal. Las elecciones de medio término del 3 de noviembre, que renuevan toda la Cámara de Representantes y cerca de un tercio del Senado, serán determinantes para los equilibrios legislativos que rodean esa negociación.
Cuándo puede subir o bajar la nota
S&P identifica dos escenarios que podrían modificar la calificación en los próximos dos o tres años. Una rebaja se produciría si los déficits se amplían más allá de lo proyectado por incapacidad política para controlar el gasto, o si la cooperación bipartidista sigue sin materializarse, algo que la propia agencia reconoce que ha sido históricamente difícil de lograr. Una mejora requeriría políticas públicas que reduzcan sustancialmente los déficits y coloquen la deuda en trayectoria descendente, respaldadas por un crecimiento robusto del PIB.
Para los inversores con exposición a deuda soberana estadounidense o a fondos referenciados al dólar, la clave no está tanto en la calificación confirmada hoy como en la trayectoria fiscal de los próximos 24 meses. El propio informe de S&P lo resume: la perspectiva es estable, pero el margen para sorpresas negativas se estrecha. Sobre el mercado de divisas, conviene seguir la evolución del dólar frente al euro, un termómetro útil de la confianza inversora en la deuda americana: puede consultar el análisis de la caída del euro a mínimos de un año frente al dólar para entender las fuerzas en juego. La actividad en Wall Street también refleja cómo los mercados digieren este tipo de señales fiscales.
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