El Banco de España ha publicado una licitación pública por valor de seis millones de euros para contratar «servicios informáticos en inteligencia artificial y nuevas tecnologías» con una duración de tres años. El anuncio llega en un contexto de creciente preocupación europea por la concentración de la infraestructura digital en un puñado de empresas estadounidenses.
Un sistema dinámico de adquisición en dos fases
La institución dirigida por el gobernador José Luis Escrivá ha articulado la contratación a través de un sistema dinámico de adquisición (SDA), un mecanismo de racionalización en dos fases. En la primera, las empresas solicitan su admisión y se homologan como proveedores. En la segunda, se lanzan contratos específicos mediante minilicitaciones a las empresas ya admitidas en cada categoría. Según fuentes del propio Banco de España, la convocatoria se encuentra actualmente en esa primera fase.
El SDA cubre hasta cinco categorías de servicios relacionados con la IA y las nuevas tecnologías: consultoría estratégica y diseño de soluciones; desarrollo de modelos, pruebas de concepto y pilotos; servicios especializados para implantar plataformas de gobierno de la IA; y otras materias complementarias. El objetivo es que ningún eslabón de la cadena de adopción quede sin cobertura contractual.
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La IA, prioridad estratégica hasta 2030
La licitación no es un movimiento aislado. En los pliegos de prescripciones técnicas, el supervisor explica que su plan estratégico hasta 2030 ya identifica expresamente la adopción de la inteligencia artificial como una vía esencial para reforzar la capacidad analítica de la institución. Las prioridades analíticas 2025-2030 citan los avances tecnológicos y metodológicos recientes como palanca de modernización.
Escrivá ha defendido desde su llegada el uso de nuevas tecnologías en la institución. La adopción será, no obstante, gradual: los tiempos propios de la contratación pública impiden una implementación inmediata o agresiva. El banco señala que el procedimiento está «completamente abierto a la entrada de empresas, sin limitaciones geográficas», lo que incluye tanto a firmas europeas como a los grandes proveedores de la nube americanos.
El supervisor advierte sobre la dependencia de EE.UU.
La paradoja es evidente: el Banco de España licita sus propios servicios de IA justo cuando alerta a la banca privada sobre los riesgos de depender de las mismas empresas que podrían acabar siendo sus proveedores. En la memoria de supervisión de 2025, la institución instaba a las entidades financieras a «evitar la extrema concentración», a diversificar proveedores en la prestación de distintos servicios y a elaborar planes de salida para cuando fuese necesario cambiar de uno a otro.
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«Sean conscientes del riesgo geopolítico que incluye el riesgo de dependencia de terceros», advertía el Banco de España a las entidades supervisadas en su memoria de supervisión de 2025.
El supervisor identificaba como reto prioritario «solventar los riesgos de concentración y geopolíticos derivados de la dependencia de un grupo reducido de proveedores TIC», con especial atención a los servicios de nube e IA. Esta dependencia concentrada en empresas estadounidenses se ha convertido en uno de los focos de debate regulatorio en toda la Unión Europea, agudizado por las tensiones comerciales de 2025.
España, por su parte, se posiciona como uno de los principales destinos de inversión en infraestructura digital del continente: con 760 centros de datos y más de 66.900 millones de euros en inversión comprometida, el país acumula capacidad de cómputo que, en buena parte, sigue bajo control de operadores extranjeros.
Qué implica para el sector financiero
La decisión del Banco de España de adoptar la IA de forma institucional manda una señal al conjunto del sistema financiero que supervisa. Si el propio regulador formaliza contratos de gobierno de IA, pruebas de concepto y consultoría estratégica, será más difícil justificar ante él que los bancos privados no cuenten con marcos equivalentes. La Autoridad Bancaria Europea (EBA) ya exige a más de 2.700 bancos mejorar la calidad de sus datos de reporte, un prerrequisito técnico para cualquier despliegue serio de modelos de IA.
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La resolución del SDA y los primeros contratos específicos que se deriven de él determinarán qué empresas, y de qué nacionalidad, acaban implantando la inteligencia artificial en el corazón del supervisor bancario español. El plazo de tres años del contrato sitúa el horizonte de madurez de este proyecto en 2028, dos años antes del cierre del plan estratégico.
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