La masa salarial, es decir, el conjunto de remuneraciones que perciben los trabajadores asalariados, representó el 40,7% del PIB en 2025, según el informe presentado este jueves por el Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT, elaborado con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Banco Central de Uruguay (BCU). La cifra iguala el nivel de 2019 y queda muy por debajo del máximo histórico del 47,4% registrado en 2001.
Qué mide exactamente la participación de la masa salarial en el PIB
El indicador mide qué porción del valor generado en una economía es apropiada por los trabajadores dependientes, excluyendo a los autónomos o cuentapropistas. Frente al enfoque habitual, que analiza el salario individual comparándolo con la inflación, este estudio propone una mirada «funcional» que combina tres variables: la cantidad de asalariados, las horas promedio trabajadas y el salario real (la variación salarial sin el efecto de la inflación).
El economista Julián Rapetti, uno de los autores, precisó que en 2025 el índice de masa salarial creció un 0,7% respecto a 2024, pero el PIB avanzó un 1,8% en términos reales. El resultado es que la participación relativa del trabajo asalariado en la generación de valor cayó un 1% en términos relativos en ese periodo.
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La serie histórica: de la crisis de 2002 a la pandemia
Los datos del informe permiten trazar una trayectoria clara desde 1998. El mínimo absoluto se registró en 2003, con un 36,1%, en plena crisis económica. Tras una recuperación sostenida, el índice alcanzó el 43,1% en 2014 y volvió a caer hasta el 37,9% en 2022, el punto más bajo reciente, como consecuencia directa de la pandemia.
| Año | Participación masa salarial / PIB |
|---|---|
| 2001 | 47,4% (máximo histórico) |
| 2003 | 36,1% (mínimo histórico) |
| 2014 | 43,1% |
| 2019 | 40,7% |
| 2022 | 37,9% (mínimo reciente) |
| 2025 | 40,7% |
Según la economista Alejandra Picco, coautora del informe, cada crisis ha provocado una caída en la participación salarial que no se recupera del todo en los ciclos expansivos posteriores. Esto implica, en sus palabras, «una transferencia de ingresos desde los trabajadores a otros sectores de la sociedad que luego se ha vuelto irrecuperable».
El PIB creció un 74% más que la masa salarial desde 1998
Desde 1998 hasta 2025, el PIB creció un 74% por encima del crecimiento de la masa salarial, y la participación de los salarios en el producto quedó un 12% por debajo del nivel registrado en el año de inicio de la serie. La masa salarial total, en términos reales, sí alcanzó en 2025 su máximo histórico con un crecimiento del 54% respecto a 1998, impulsada por el aumento del número de trabajadores (1.250.000 asalariados, un 29% más que en 1998) y por la mejora del salario real, que se situó un 32% por encima del nivel de ese año.
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Sin embargo, la clave está en que la economía creció todavía más rápido. El número de horas semanales promedio trabajadas se redujo hasta las 38 horas en 2025, y el total de horas de trabajo asalariado en toda la economía apenas subió un 17% desde 1998, con una caída del 0,4% respecto a 2024.

Qué se proyecta para 2026 y por qué el dato importa para la negociación salarial
Según los datos de la Rendición de Cuentas, la participación de la masa salarial en el PIB aumentaría levemente en 2026. Rapetti advirtió que esa mejora obedecería más a un crecimiento débil esperado del PIB que a una «dinámica pujante en el mercado salarial», ya que «no es que haya habido alguna gran política activa para mejorar la participación de los salarios».
El director del Instituto Cuesta Duarte, Milton Castellano, explicó que el informe responde a un objetivo estratégico del PIT-CNT: cambiar los criterios de la negociación colectiva. Hasta ahora, los sindicatos acostumbraban a medir el éxito de una negociación por cuántos puntos superaba el acuerdo salarial a la inflación. El nuevo enfoque incorpora el concepto de desigualdad distributiva y propone sumar al debate indicadores de productividad, concentración sectorial, tecnología e inteligencia artificial.
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«Los números demuestran que la torta siguió creciendo más y el salario en algunos momentos llega, en otros momentos cae, y, por lo tanto, lo que se perdió ahí, lo que yo no tuve en el bolsillo, nadie me lo devuelve», afirmó Castellano.
En la comparación internacional, Picco señaló que la cifra del 40,7% sitúa a Uruguay al nivel de Chile, mientras que en las economías avanzadas la participación salarial supera habitualmente el 50% del PIB. En España, la discusión sobre la redistribución del valor entre trabajo y capital cobra relevancia en un contexto en el que el debate sobre la subida del SMI sigue abierto y en el que el peso de la deuda pública condiciona el margen de maniobra fiscal disponible para políticas de rentas.
El informe completo fue elaborado con datos de las Cuentas Nacionales del BCU (base 2019) cruzados con la evolución del índice de masa salarial y el índice medio de salario real del INE de Uruguay.
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